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| Problemas gastrointestinales enemigos en potencia |
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OLGA VALENZUELA
El Universal Sábado 31 de marzo de 2007 |
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El sobrepeso generalmente incide en padecimientos digestivos como el reflujo gastroesofágico y la gastritis, ambos comunes en México, ya que afectan a 95% de la población
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El sobrepeso generalmente incide en padecimientos digestivos como el reflujo gastroesofágico y la gastritis, ambos comunes en México, ya que afectan a 95% de la población, además 80% de quienes han seguido un tratamiento, recaen, de acuerdo con el gastroenterólogo Francisco Fournier. <p> Entrevistado en su consultorio del hospital ABC Observatorio, el especialista afirma que la cifra de personas que acuden a consulta a la semana y al mes por estos padecimientos es muy alta, y se ha encontrado con pacientes "que habían vivido sin reflujo durante toda su vida; sin embargo, aumentaron de peso y súbitamente comenzaron a tener agruras y acidez. El sobrepeso incide en todos los problemas digestivos", afirma. <p>Fournier explica que el reflujo gastroesofágico y la gastritis son los principales problemas que afectan al tubo digestivo alto, integrado por el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado. La colitis es el tercer padecimiento gástrico en importancia, y afecta al tubo digestivo bajo, al que pertenecen el recto y el colon, y la mejor forma de diagnosticarlos y tratarlos es por medio de la endoscopia. <p>Una válvula incompetente <p>El reflujo gastroesofágico y la gastritis o enfermedad ácido-péptica comparten síntomas, y muchas veces se llegan a confundir; sin embargo, el primero se refiere al regreso del material del estómago al esófago, principalmente de ácido. <p>"Normalmente existe una barrera mecánica que tiene una función de válvula de un solo paso que debe permitir el tránsito del alimento del esófago al estómago, y evitar el regreso del contenido gástrico, pero hay quienes presentan incompetencia de esa válvula y empiezan a sufrir de agruras y acidez, síntomas del reflujo", explica Fournier. <p>De acuerdo con el especialista, este padecimiento no siempre produce lesiones, pero en ocasiones, los pacientes presentan erosiones o úlceras en el esófago, lo cual se conoce como reflujo erosivo. <p>"La mejor forma de analizar el estado del esófago es por medio de una endoscopia, sobre todo cuando hay síntomas de alarma como la presencia de disfagia, es decir, la sensación de que la comida se atora, porque lo normal es que al dar un trago no se sienta nada de su tránsito al estómago", explica. <p>Otras indicaciones de que algo anda mal, continúa, es la presencia de sangre en el vómito, la pérdida de peso, la falta de apetito y el reflujo de larga evolución, es decir, que se presente durante más de dos años. <p>"En pacientes con este tipo de complicaciones por mucho tiempo se han encontrado erosiones y úlceras, que a la hora de cicatrizar, estrechan la parte final del esófago, lo cual produce que el alimento se atore y es necesario reabrir ese espacio realizando dilatación por endoscopia", dice Fournier. <p>Sin embargo, agrega que en algunas circunstancias, la complicación puede provocar un cambio en las células, que a la larga puede degenerar en un tumor maligno, por ello, realizarse un estudio a tiempo, advierte, puede evitar el desarrollo de cáncer. <p>En condiciones normales, el tratamiento más usual para este padecimiento son los medicamentos supresores de la producción de ácido, y aunque no evitan que el líquido se regrese al esófago, sí disminuyen las molestias. Además de seguir una dieta, evitando alimentos grasosos, muy condimentados, con picante y el chocolate. <p>"Otras medidas importantes son no acostarse inmediatamente después de cenar, es preferible dejar pasar una o dos horas, y levantar la cabecera de la cama, para que por gravedad se evite que la comida se regrese al esófago", agrega. <p>También está la posibilidad del tratamiento quirúrgico que repara el defecto anatómico de la válvula. <p>Una bacteria agresiva y asintomática <p>La gastritis también se conoce como enfermedad ácido-péptica y se relaciona con la presencia de ácido. En la mayoría de los casos puede ser consecuencia de la ingesta de medicamentos, en particular, de analgésicos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), que resultan agresivos a la mucosa gástrica, o bien, se debe a la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, que produce una inflamación crónica y daño a la mucosa gástrica. <p>En algunos casos, cuando el paciente refiere síntomas que él considera gastritis, como sensación de vacío en la boca del estómago, ardor y dolor de tipo opresivo, entre otros, puede existir una úlcera, un mal que afecta a cuatro de cada cinco mexicanos, y que también puede tener como causa el estrés, la dieta, el tabaco y la falta de actividad física. <p>"La forma de diagnosticar el estado del padecimiento también es por endoscopia, porque permite ver en vivo y en color natural el daño de la mucosa gástrica, además ayuda a detectar si existen úlceras o erosiones pequeñas, y tomar biopsias para determinar o no la presencia de la bacteria", dice Francisco Fournier. <p>Una vez que se han hecho los estudios y se descarta el problema maligno, el tratamiento es tomar antiácidos durante varias semanas. "En caso de la existencia de la bacteria, se sigue un esquema con antibióticos que debe ser seguido al pie de la letra, ya que es muy fácil que haga resistencia al tratamiento", añade. <p> Un problema benigno, pero molesto <p> Finalmente, el último padecimiento gástrico de mayor incidencia son las alteraciones en el hábito intestinal, también conocido como intestino irritable o colitis, el cual tiene básicamente dos manifestaciones: el estreñimiento, que es más frecuente, y la diarrea. <p> "Aunque la colitis nunca se va a convertir en un problema maligno, es necesario definir a qué edad comienzan los síntomas, ya que si estas alteraciones aparecen por primera vez en un paciente mayor de 50 años puede ser cáncer", alerta. <p>Aunque la colitis es un problema hasta cierto punto benigno, afecta la calidad de vida del paciente que nunca se siente bien, sólo en las noches cuando duerme, pues los síntomas aparecen al día siguiente cuando vuelve a comer.
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