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| A reír en la oficina |
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Aída Ulloa
El Universal Jueves 08 de marzo de 2007 |
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El trabajo y nuestras labores diarias no tienen por qué ser siempre estresantes y a veces fumarse un cigarro no es suficiente para aliviarnos; por ello la risa ha resultado ser un remedio infalible para mejorar nuestro desempeño; si no lo creen, echen un vistazo a la firma Risaterapia, dedicada a provocar la hilaridad en hospitales y empresas
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La gente pierde el gusto por el trabajo; en lugar de trabajar para vivir, vive para trabajar y deja a un lado las cosas importantes de la vida, afirma Maurilio Suárez, director de mercadotecnia de Risaterapia. Dice Suárez que los seres humanos estamos acostumbrados a que alguien más nos dicte cuáles son las medidas del éxito, como tener determinado automóvil o puesto de trabajo. Si a eso le sumamos que "nos gusta culpar a otros"; por ejemplo, si llegamos tarde recriminamos al tráfico, en vez de aceptar que llegamos tarde o afirmar que nuestros jefes nos explotan cuando en realidad nosotros lo permitimos. ¿Cuál es el resultado? "La gente no hace lo que ama, vive aceptando lo que no es, por eso hay altos niveles de frustración en las empresas", señala Suárez. Ante las circunstancias, una asociación civil fundada para dar alegría a enfermos ahora también anima a las organizaciones. Risaterapia fue creada en 1999 por Andrés Aguilar (actual presidente), quien trabajaba como payaso del circo estadounidense Ringling Brothers, donde como parte de la promoción realizó visitas a hospitales infantiles. Al darse cuenta de que la risa mejora la calidad de vida de los enfermos decidió, junto con seis amigos, crear una asociación civil en la ciudad de México. Risaterapia promueve la alegría y el cambio de actitud en la sociedad. Los voluntarios son conocidos como "médicos de la risa" y visitan principalmente hospitales, albergues de niños y asilos de ancianos. Maurilio Suárez, Dr. Música, dice que actualmente hay más de 500 voluntarios, los cuales reciben capacitación en técnicas básicas de improvisación, juego, sicología infantil y trabajo en equipo, para hacer una "visita responsable" a las instituciones. "No se trata nada más de ponerse una nariz roja y hacer chistosadas, hay que saber escuchar al paciente con todos los sentidos, saber si está dispuesto a jugar, porque gran parte del curso es lograr la sensibilidad". Con el tiempo aumentaron los voluntarios y con ello las necesidades económicas y de espacio. Suárez relata que antes la asociación se mantenía de los pagos de 2 mil 500 pesos que daba cada voluntario por curso. "Lo que enseñábamos a los voluntarios lo querían en las empresas como un curso de creatividad en el trabajo. La capacidad de escuchar y de poner atención al enfermo es un curso de acertividad y trabajo en equipo; la parte de ser payaso y de aprender a burlarse de uno mismo y sacarle jugo a los defectos, resultó en un curso de habilidades de comunicación para que a los directivos no les de pena hablar en público". Es así como se formó una división para dar capacitación en empresas y al mismo tiempo abaratar los costos de los cursos para voluntarios hasta 600 pesos por persona. Para el encargado de mercadotecnia, la risaterapia se convierte en un estilo de vida, la nariz es una máscara teatral, que "a diferencia de otras que esconden, ésta expone los sentimientos del payaso, las cosas que te avergüenzan se convierten en tus mejores herramientas para hacer reir, como tener unos lentes de fondo de botella". Esos conceptos son los que exponen ante las organizaciones. Parte de cada curso es aprender a aceptar el ridículo: "Es una gran dosis de humildad, porque no hay mayor motivador de la infelicidad que el querer lograr algo o pretender que realmente no eres porque pierdes el sentido de la vida", declara Suárez. "Anímate, capacitación empresarial" da talleres y conferencias, algunos para el personal en general y otros para directivos, con la diferencia de que los recursos son para una causa social. Por ejemplo, el taller de Reactivación de la alegría promueve por medio del juego la creatividad, la integración grupal, así como elevar la autoestima. El taller "Haciendo de tu empresa un equipo alegre" fomenta la comunicación entre los miembros de un equipo de trabajo, lograr que interactuen efectivamente para buscar soluciones a los problemas laborales sin violencia, además de incrementar la productividad. Para los directivos hay dos: Improacción, que es un taller de creatividad e improvisación para saber tomar decisiones en momentos difíciles, con altos niveles de estrés o bajo presión, y el taller de Habilidades avanzadas de comunicación, en donde se les enseña a hablar en público, para dar entrevistas en medios y conferencias. Según Suárez, los ejecutivos de alto nivel aprenden a ser abiertos y no mostrar una barrera de omnipotencia: "Algo que los pulveriza es hacer el ridículo enfrente de la gente, si dan una conferencia y no saben algo se les nota. Cuando bajan de su peldaño y se aceptan limitados lo que generan es gran apertura, cambian las relaciones laborales, la productividad del equipo y el clima laboral". Por su experiencia, el Dr. Música recomienda tomar el control de la vida, aceptar lo que no podemos cambiar, dejar de culpar a los demás, asumir la responsabilidad de ser o no ser feliz y hacer lo que en realidad se ama: "Es una decisión personal, que las cosas te afecten o no depende de ti; la verdadera medida del éxito es saber qué tan feliz eres".
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