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Colores, texturas y un final refrescante
Omar Abrego
El Universal

Jueves 15 de febrero de 2007

Cada región de México tiene su bebida. Por ejemplo, en la costa del Pacífico es muy popular el "tejuino", otro líquido con cierta fermentación a base de maíz. Nayarit, Jalisco y Colima comparten fuertemente ese lazo. Pruébalas y disfrútalas

En una ocasión la sed era tanta que imploraba por una bebida, la que fuera, incluso no era necesario que estuviera fría, es más.... ni siquiera tibia, pero que fuera un líquido para beber. Tal era el grado de mi sed.

Por fortuna llegué a un pueblito semiselvático en Tabasco, donde al puro estilo de las películas (de esas que incluyen en la trama sed y oasis), una visión fantástica llegó de repente.

Un grupo de niñas vendía una bebida bajo una sombrilla de colores. Sus lindas sonrisas no pudieron competir con la del grupo de sedientos que literalmente corríamos hacia ellas con desesperación para evadir el calor que nos agobiaba después de horas bajo el sol.

El sabor de ese líquido era delicioso y extraño a la vez, pero muchas sensaciones encontradas pasaban en nuestras mentes al probar semejante manjar.

En primer lugar estaba el miedo, pues una de las recomendaciones al viajar a cualquier destino es evitar beber agua que no esté debidamente purificada, y si se trata de "bebidas locales" pues el miedo a contraer alguna enfermedad o sentirse mal del estómago aumenta, pero la verdad es que eso no importó más en el momento.

Después siguió una especie de gratitud pero no sólo a las niñas, sino a la oportunidad de encontrarnos con una producto ancestral.

Se trataba del "pozol", una bebida elaborada con masa de maíz y cacao molido (básicamente), a la que se le agrega agua fría y se convierte en un elixir de enigmático sabor y textura.

Las niñas nos explicaron que todavía es una bebida fácil de encontrar en la región, y comprarla en las plazas de los pueblos tabasqueños vecinos a Centla.

También se le encuentra con cierta facilidad en otros estados como Chiapas y Oaxaca donde el mejor recipiente no es un vaso sino una jícara o una cáscara del coco.

Por otras latitudes

Esto me recordó que cada región del país tiene su bebida. Por ejemplo, en la costa del Pacífico es muy popular el "tejuino", otro líquido con cierta fermentación a base de maíz. Nayarit, Jalisco y Colima comparten fuertemente ese lazo.

Tan sólo imaginar un atardecer en Los Arcos de Puerto Vallarta con un vaso de tejuino en la mano es una delicia.

Más al norte, la densidad de las bebidas va cambiando, pero también tiene que ver con la modernidad.

Por ejemplo, en Los Mochis y Culiacán se encuentra la mejor agua de liche del país, y es que la exportación de ese fruto es un gran éxito en dicha región agrícola por lo que casi puedo asegurar que el único lugar donde se consigue esta agua fresca directa del árbol a las tiendas es en los establecimientos de paletas de los parques frente a catedral.

Al pasar el mar de Cortés, en la famosa bahía de La Paz, sucede un fenómeno parecido. Justo enfrente del muelle se encuentra una paletería que "casi casi" es el centro neurálgico del puerto.

Por la noches los jóvenes acuden al sitio antes de ir al antro, o lo toman como una escala para seguir "bulevareando" en sus autos.

En este caso se debe probar la bebida que desee.... pero de nanche, un fruto pequeño de color amarillo que se comercializa en los mercados locales. No es propiamente un fruto tan carismático como la fresa, pero se vende bien en este lugar.

Sólo en La Paz se consiguen bebidas como licuados, malteadas, raspados, paletas, nieves y claro, agua de nanche, así a nadie le quedará duda que su sabor es exótico.

Jóvenes sanos y bebedores

En Campeche una bebida que se ha posicionado entre los jóvenes es el agua de cebada.

No se espanten, no hablamos de la fermentada llamada cerveza, sino de un agua, en la que su parte interesante está en que su elaboración incluye miel para endulzarla, y no la común azúcar a la que estamos acostumbrados.

Su sabor es levemente extraño al añadirle tal ingrediente sumamente orgánico y generalmente se puede observar a los muchachos disfrutar de una de estas bebidas en la noche, arropados por las inquietud de salir a una lunada, las fiestas más populares del campechano.

Y si de clásicos hablamos está el "tepache", un agua de piña con cierto grado de fermentación pero en grave peligro de desaparecer, sólo sigue fuertemente ligada al centro del país, aunque las piñas (su ingrediente base) estén muy alejadas de la zona.

Aunque se pensaría que en los estados productores de piña el tepache debería estar mejor consolidado, la realidad es que el Distrito Federal es el principal productor y consumidor de la bebida.

Su mejor carta de presentación es un barril de color rojo y una línea blanca en su boca que delata esa presencia.

Definitivamente es la clave para encontrarse con una de estas bebidas que le ayuda a acompañar mejor las "carnitas" y tacos placeros.

Para los que deseen probar la mayor cantidad posible de opciones en un solo día, la recomendación es darse una vuelta por los mercados turísticos de la ciudad de México.

El clásico Coyoacán tiene una buena oferta en sus dos plazas. Xochimilco y sus embarcaderos no lo decepcionarán, especialmente en los días de calor que se combinan con el frío intermitente de este mes que se presta para una nueva opción, además de la rica horchata.

Antes de probar

Lo tradicional en ocasiones puede ser un poco complicado para nuestra costumbre. Toma en cuenta lo siguiente

Una de las recomendaciones al viajar a cualquier sitio turístico es tener cuidado con las bebidas, esto es por los microrganismos que pueden contener y a los que nuestro cuerpo no está acostumbrado

Si decides probar una de estas bebidas tradicionales, prefiere los sitios donde puedes constatar que utilizan agua purificada y productos naturales en buen estado. Algunas son tradicionales pero engañosas



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