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Muñecos chiquitos para niños grandotes
Paola Morales M. / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Lunes 12 de febrero de 2007

Se trata de la empresa PitiPiti, cuyo nombre se debe a que la abuela de Omar Gad, creador de este concepto, entonaba a sus nietos una cancioncita que más o menos tenía ese sonido: pitipiti...

Omar Gad es un diseñador que, a sus 23 años, se ha formado en la escuela de la vida. Además desde hace un año es el cerebro de su empresa: PitiPiti.

Lo peculiar del nombre se debe a que la abuela de su madre tenía una técnica especial para calmar a los bebés cuando se inquietaban, la cual consistía en tomar cualquier objeto, léase cordoncito, llaves, etcétera, y agitarlo mientras entonaba una cancioncita que sonaba algo así como a PitiPiti.

Para crear su empresa, este joven tomó los vestigios del dinero que había ganado por su participación en el Cow Parade: “Se supone que lo que ganamos era para invertirlo en una empresa, pero al final nos quedamos sin dinero.”

Así que con sólo 500 pesos, se salió a la calle con uno de sus primos y compró relleno, botones, tela, etiquetas, empaque (una red de pelotas) para hacer 15 muñecos: “De hecho fue un gasto muy grande en comparación con lo que ahora gastamos porque compramos en mayor volumen, aunque ahora invertimos más en etiquetas, material de más calidad, botones especiales”, comenta Omar Gad en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.

¿Pero qué es lo que hacen? Omar junto con tres socios más (una diseñadora y dos primos) se dedican a diseñar y elaborar a mano muñecos de peluche muy peculiares (que un niño no querría en su cama) con influencias del trabajo hecho por Pictoplasma y Tokyoplastic:

“Era como algo de decidía porque hicimos varios dummys, había varios proyectos, pero un día se me ocurrió hacer esos animalitos cabezones y con base en esa forma, nos dedicamos a hacer personajes.”

Fue hasta un año después de aquellas pruebas que iniciaron su producción desde Iztapalapa en la Ciudad de México. En principio fueron sólo dos muñequitos: un gato y un conejo, pero eso sí en muchos colores y texturas.

Aunque aquellos diseños tuvieron éxito, Omar y su equipo continuaron con sus proyectos individuales: ilustrando y haciendo lo que tenían que hacer:” “En ese entonces tenía otras actividades, un trabajo y no era mi principal preocupación tener mi marca de muñecos, pero cuando los sacamos estábamos todos muy emocionados y más porque afortunadamente sí gustaron.”

De su primera producción, quedaron algunos muñecos y los llevo a la tienda de un amigo, donde venden cosas “medio rockeronas”. Ahí fueron un éxito y pronto le empezó a pedir más. Fue entonces como comenzó la historia de PitiPiti, con una mayor producción y con nuevos personajes.

El desarrollo de la empresa se dio con la venta de los mismo muñecos, así como con ayuda de varias personas, entre ellas su mamá, quien es su principal asesora. A diferencia de las historias de otras PyMES, la empresa ya está ganando a la vez que tienen asegurado el capital para aumentar la producción: “Ya genera su propia reinversión, ya hay ganancias, no para hacerse millonario, pero sí suficientes para dedicarnos a esto un rato más.”

Sobre los PitiPitis

Todos los diseños son propios e incluso Omar es quien hace los moldes de los muñequitos y los elabora a mano, su destreza “costuril” es una herencia de su madre, de quien recibió desde niño esa influencia: “Además siempre he tenido algo así como el don de la tercera dimensión y todo lo que dibujo quiero llevarlo a un plano más físico.”

Hacer cada muñeco toma cerca de 45 minutos, hay siete modelos normales y tres de lujo (incluso ediciones limitadas), de los cuales hay en ediciones grandes (55 centímetros), extra grandes (casi de un metro) y portacelulares. Para principios de marzo, estarán estrenando dos líneas más.

Los PitiPitis se pueden encontrar en convenciones de cómics, diversas tiendas para chavos o para amantes del diseño y casas de cultura.

Están por lanzar su página con tienda virtual: “Estamos pensando en expandirnos porque hay varios lugares en los que los podamos vender. Lo más lejos que hemos llegado es a Veracruz, pero sí nos gustaría que un australiano tuviera su PitiPiti, algo así.”

Más información: www.myspace.com/pitipiti / ositocohete@hotmail.com / 04455 2742 7043



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