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| Vinculan lluvia de estrellas con manto de la Guadalupana |
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Andrés Eloy Martínez Rojas
El Universal Lunes 11 de diciembre de 2006 |
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La Sociedad Astronómica Urania del estado de Morelos ha propuesto un nuevo nexo astronómico con el culto de la Virgen de Guadalupe, que podría estar relacionado con la lluvia de estrellas de las Geminidas que se presenta año con año entre el 7 y 17 de diciembre
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La Sociedad Astronómica Urania del estado de Morelos ha propuesto un nuevo nexo astronómico con el culto de la Virgen de Guadalupe, que podría estar relacionado con la lluvia de estrellas de las Geminidas que se presenta año con año entre el 7 y 17 de diciembre, con un pico de actividad centrado alrededor del 13 de diciembre.
Para la asociación astronómica, las Geminidas podrían haber influido en el diseño del manto que cubre a la Virgen con una gran cantidad de estrellas, mismas que fueron incluidas en 1648 cuando los españoles cristianizaron el culto a Tonantzin.
Si bien no existen testimonios que se remonten más allá de 1862 sobre la actividad de las Geminidas, esto no descarta, a decir de la agrupación de astrónomos aficionados, que no se haya registrado algún tipo de actividad en el pasado, sobre todo si nos atenemos al origen mismo de las Geminidas: el asteroide Faeton 3200, que muchos astrónomos consideran el núcleo de un antiguo cometa, que quedó al descubierto, tras miles de pasos por las cercanías del Sol.
No sería raro entonces que la actividad de las Geminidas, muy cerca de la fecha del día de culto a Tonantzin hubiera inspirado al artista anónimo novohispano que pinto los motivos astronómicos que adornan el manto de la Virgen de Guadalupe, 54 estrellas esparcidas en el y que significativamente se acercan al número promedio de estrellas que se registran durante la máxima actividad de las Geminidas (60 meteoros por hora). Virgen Astronómica Hasta antes de la actualización del calendario Gregoriano, el culto a Tonantzin coincidía con la llegada del solsticio de invierno, el 21 de diciembre, por lo que su culto, al igual que el de la Navidad cristiana estaría relacionado con la llegada de la noche más larga del año en el hemisferio norte, lo que en la antigua cosmovisión prehispánica significaba un momento de debilidad para las deidades identificadas con el Sol.
A partir del solsticio de invierno el Sol volvía a triunfar sobre la oscuridad con la llegada paulatina de días más largos y noches más cortas. El actual cerro del Tepeyac, lugar de la supuesta aparición de la Virgen, pudo haber servido, de acuerdo con arqueoastrónomos, como un punto de observación astronómico muy importante para seguir la salida del Sol, en esta fecha tan importante.
Sobre la autenticidad del manto de la Virgen, la agrupación astronómica señaló que existen muchos elementos en la imagen (de acuerdo con la tradición creada en una aparición divina) que han movido a varios especialitas a concluir que ésta fue elaborada mucho tiempo después de la fecha en la que supuestamente fue creada (1531), siendo uno de éstos las estrellas distribuidas alrededor de la imagen sagrada.
En 1982 se realizó un estudio mediante luz infrarroja del manto para determinar los materiales empleados y observar partes ocultas, lográndose descubrir que las estrellas doradas fueron añadidas por manos humanas hacia fines del siglo XVI o principios del XVII, relacionándose incluso con decoraciones típicas de la época conocida como gótico español.
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