Formato de impresión patrocinado por


Hijo de migrantes mexicanos cerca de viajar al espacio

El Universal

Viernes 20 de octubre de 2006

Actualmente el especialista de misión José Moreno Hernández es miembro del equipo de preparación de los transbordadores previo a los lanzamientos en el centro espacial Kennedy, en Florida

LOS ÁNGELES, EU.- Durante su infancia, José Moreno Hernández ayudaba a sus padres a recoger las cosechas de frutas y verduras en California, pero ya soñaba con ser miembro de la tripulación de una nave espacial.

“Recuerdo haber visto las imágenes de los astronautas del Apollo brincando y jugando en la luna”, dijo Hernández, que ya desde ese entonces quería ser uno de ellos.

Pero su motivación principal vino cuando, siendo un estudiante de secundaria, escuchó que el costarricense Franklin Chang-Díaz había sido seleccionado para ser astronauta y convertirse así en el primer latino en el espacio.

Hoy, a los 44 años, Hernández forma parte de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA) y ha sido seleccionado para comenzar su entrenamiento como especialista en misión, como parte de la clase del 2004 para ser astronauta.

“Entre 12 y 16 años estuve trabajando en los campos en las cosechas de las fresas, en el pepino, el jitomate verde, la cereza, la uva, el betabel”, relató Hernández, uno de los cuatro hijos de una familia de trabajadores emigrantes del campo oriundos de México.

Nacido en French Camp, California, el aspirante a astronauta estudió en diversas escuelas y no aprendió a hablar inglés hasta los 12 años debido al carácter temporal del trabajo de sus padres.

“Yo estudié en las escuelas públicas y cuando íbamos a México era época de fiestas y las escuelas no estaban en sesión”, explicó.

“Mis padres se aseguraban que lleváramos dos o tres meses de tareas de aquí para hacerlas allá”, recordó.

Hernández estudió secundaria en la ciudad californiana de Stockton y en 1984 completó la carrera de ingeniero eléctrico en la Universidad del Pacífico.

Posteriormente obtuvo una maestría en Ingeniería en Sistemas de Computadoras de la Universidad de California, en Santa Bárbara, en 1986.

“Después de trabajar seis años en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore comencé a llenar las solicitudes para ser astronauta”, dijo el ingeniero, quien destacó que para ser aceptado por la NASA, aparte de las calificaciones, es necesario la perseverancia.

Hernández comenzó a trabajar en el centro espacial Johnson, en Houston (Texas), en el 2001, y este año completó la fase de entrenamiento intensivo en sistemas de operaciones para el transbordador y la estación espacial internacional.

Actualmente es miembro del equipo de preparación de los transbordadores previo a los lanzamientos en el centro espacial Kennedy, en Florida.

Para Salvador y Julia Hernández, padres de José, el que su hijo se graduara de la universidad ya era suficiente para sentirse satisfechos.

“Pero es de mucho más orgullo el haber sido seleccionado para esto”, contó Hernández.

Los frutos del trabajo de sus padres se pueden ver no sólo en José, sino también en un hermano que trabaja como ingeniero para el Departamento de Energía de Estados Unidos, en otro que es mecánico de la ciudad de Stockton y en su hermana que es contadora pública de la universidad del Pacífico.

“Yo vine de una familia muy pobre, muy humilde, de familia inmigrante campesina y este país a me dio la oportunidad de estudiar y perseguir mis sueños como astronauta”, dijo Hernández.

dm



© 2006 Copyright El Universal-El Universal Online