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Aída Ulloa
El Universal Jueves 28 de septiembre de 2006 |
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La Universidad Iberoamericana impulsa a personas que padecen trastorno por déficit de atención a iniciar por sí mismas un negocio, ante la falta de conciencia en el mercado laboral acerca de este trastorno cognitivo
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Las personas con el trastorno por déficit de atención (TDA) en su mayoría no cursan o terminan estudios universitarios; son propensas a cambiar constantemente de trabajo, se les dificulta concentrarse en sus actividades, poner atención o comprender las indicaciones de los superiores. Ante la poca información que existe sobre el tema, los maestros y jefes lo asumen como rebeldía, falta de ímpetu o mal temperamento y a su vez, esto se traduce en la reprobación de materias, renuncias o despidos. Sin embargo, si se genera conciencia acerca del tema entre la población, éste problema puede ser detectado a tiempo y la persona con TDA puede recibir una atención adecuada, tener una vida normal y trabajar sin ningún problema, de acuerdo con especialistas. Los expertos afirman que quienes padecen este problema se caracterizan por su falta de atención, inadaptabilidad, hiperactividad e impulsividad. Calculan que 8% de los niños de entre seis y 12 años en el país sufren el TDA, no obstante, es difícil cuantificar a los adultos, ya que en ocasiones se confunde al conjuntarse con depresiones, ansiedad, estrés, fracasos laborales, falta de sueño, entre otros. La Organización Mundial de la Salud asegura que 7% de la población presenta el trastorno a nivel mundial. Debido a la dificultad que representa para las personas con TDA el integrarse al campo laboral, la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México y su Centro de Educación Continua, desarrollaron el Programa Alternativo para el Desarrollo de Emprendedores (PADE), enfocado a egresados de preparatoria con TDA o algún trastorno de aprendizaje. Su objetivo es que los alumnos adquieran el conocimiento y desarrollen las habilidades necesarias para incorporarse a un ambiente laboral, establecer un negocio propio o fortalecer sus recursos de aprendizaje antes de cursar una licenciatura. María Amparo Oliver, coordinadora del PADE, refiere que los cursos se imparten con un marco teórico de materias como administración, mercadotecnia, comunicación, finanzas, contabilidad, dominio de paquetería comercial en computación, además se enfocan a la práctica con ejercicios dinámicos, juegos, etcétera. "Aunque muchos terminan la preparatoria, no sucede lo mismo con los estudios de licenciatura por las habilidades que necesitan y porque se quedan con los conocimientos de cultura general que les dan en el nivel bachillerato. Sí aplican para universidades e ingresan, pero conforme avanzan los cursos los dejan por falta de habilidades como organización y planeación. En muchos casos establecen un negocio, otros solicitan trabajo, pero las empresas les piden tener desarrolladas determinadas competencias", asegura. Oliver no cree que en México las empresas estén conscientes del problema. A pesar de que existe la ley de apertura a la diversidad cultural, la entrevistada considera que la legislación y las empresas se enfocan a discapacidades físicas o intelectuales, pero no en las cognitivas o del aprendizaje, que son más difíciles de detectar. Según Oliver, los trabajos menos indicados para alguien con TDA son los que implican concentración o realizar la misma actividad por periodos prolongados, mientras que los más favorables precisan movimiento físico o el trato con personas (relaciones públicas o atención al cliente). "Normalmente las habilidades lingüísticas están libres de conflicto; si se les acomoda en departamentos creativos tienen el reto de generar ideas novedosas, por eso son buenas alternativas". Quienes padecen el TDA y no lo detectan pueden recurrir a sustancias adictivas o al suicidio cuando no encuentran una salida a sus problemas. Por lo anterior, Oliver destaca la importancia para los pacientes de informarse y tomar conciencia de su padecimiento para ubicarse en trabajos que les brinden desarrollo personal y profesional. Destaca que la tarea es de todos, las escuelas que deben hacer frente a las demandas educativas y las familias requieren sensibilizarse para saber cómo manejar las dificultades. "Por su parte, los empresarios tienen que generar la conciencia social. Todos tenemos algo que aportar y el derecho a gozar de un trabajo que aporte algo a la sociedad". Mientras no tengamos una sociedad educada en el tema, el debate más grande para quienes sufren el trastorno por déficit de atención continuará: ¿deben aclarar en sus entrevistas de trabajo su condición o reservarse el derecho a no comentar nada y esperar a que lo descubran a través de los estudios psicométricos?, cuestiona. "La base de todo es el miedo, no sabemos cómo actuar ante gente que no consideramos del todo como normales, en la medida en que se hable, nos daremos cuenta que no tiene que ser visto como algo malo, al contrario, enfocándolos adecuadamente pueden aportar muchas cosas buenas", enfatizó la directiva.
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