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Para echar chispas
Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 21 de septiembre de 2006

Irma Valencia es una chef de 58 años que inició su negocio haciendo galletas, pero hoy comercializa pasteles que son una Chispa de sabor

08:07  El señor Valencia era electricista y hace muchos años abrió un negocio, al cual, dado su oficio, bautizó como La Chispa. Años después su hija Irma trataría de hacerle una especie de homenaje al bautizar su microempresa como la Chispa del Sabor.

Lo “del sabor” viene a cuento porque lo que Irma Valencia, de 58 años, produce y comercializa son pasteles. El antecedente viene a su época de estudiante cuando en una escuela pública se preparó para ser jefe de cocina.

Tras terminar su formación, trabajó para Nestlé durante 15 años. Fue entonces cuando comenzó su carrera como chef en esa compañía, desarrolló nuevas recetas y le dio clases de cocina y repostería a medio mundo.

Una vez finalizado el ciclo en Nestlé, comenzó a dar capacitación culinaria durante ocho años en la Fundación Pro Empleo. Así, le metió a las clases de pastelería y decoración; gelatina artística; galletería y panadería; bocadillos; cocina vegetariana; cocina navideña, cocina y repostería; y conservación de alimentos. Además, durante ocho años se hizo cargo de los pedidos de galletas para Sedesol, por el momento ese proyecto está detenido.

Hasta hace dos años, decidió hacer de sus conocimientos un negocio y empezó a promover entre sus alumnos pasteles para quince años, bodas y cumpleaños. Como ya estaba dentro de la fundación, decidió incubar su empresa y crear así La Chispa del Sabor.

La empresa la manejan junto con su hijo, Ricardo de 23 años, quien estudia gastronomía y funge como su socio. Su primera inversión fue en un horno. Luego vino la compra de charolas y moldes. Todo lo financió con su sueldo. A la fecha va comprando equipo y material como lo va necesitando y lo ha comprado con lo que sale de las mismas ventas.

Aunque tiene apenas una cartera de 15 clientes fijos, van aumentando con las recomendaciones de sus propios clientes. Por el momento la venta sólo la hace de forma directa, pero planea hacerse de un préstamo para establecer así su primera pastelería.

Por el momento todo se encuentra en stand by, pues debido a su religión Ricardo debe irse a una misión durante dos años, lo cual significa para Irma quedarse sin su apoyo y comenzar a arreglárselas sola.

Su pastel favorito es el de queso y los que más vende son el de queso, marmoleado, tres leches, gelatinas florales, gelatinas en diversas formas y todo tipo de decoraciones.

El kilo de pastel cuesta 100 pesos, preparar uno le toma aproximadamente una hora y media. Se deben hacer los pedidos ocho días antes.

Irma hoy es viuda y además de Ricardo tiene una hija de 17 años. Además sigue dando curso de cocina con duración de un mes en sesiones de cuatro horas al día.

Más información: 5799 4007



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