Formato de impresión patrocinado por


Negocio de puro metal
Humberto Niño de Haro / El Universal.com.mx
El Universal

Jueves 31 de agosto de 2006

Un pequeño empresario mejoró la técnica que le permite cubrir cualquier objeto con materiales como oro, plata y bronce. Inició con el calzado de bebés y ahora quiere ampliar su mercado e incursionar en nuevos segmentos

14:20  A unque la galvanoplastia es una técnica que utiliza la electricidad para recubrir un metal con otro, Javier López Corona aprovecha "todas las posibilidades de la química" para impulsar un negocio que metaliza objetos de plástico, tela y madera, incluso flores y plantas.

Con 25 años de experiencia y 66 de vida, López Corona reconoce que su labor es poco conocida.

Fue a través de las zapaterías La Joya y Borceguí como inició operaciones en 1981 con la electroformación de zapatos para bebé.

Hoy, el trabajo del "sobrino", como suelen llamarlo amigos y conocidos, abarca todo el país gracias a los establecimientos que tienen estas zapaterías en provincia.

El mote evidencia el don de gente de López Corona, quien confía a sus conocidos ese gesto de familiaridad para que la gente promueva su trabajo y a su vez ganen una comisión por la venta: "diles que soy tu sobrino y que hago estos trabajos".

En promedio, un par de zapatos para bebé bañado en cobre cuesta 150 pesos, aunque también pueden estar recubiertos de plata y oro.

La línea de recuerdos se amplía a biberones y chupones e, incluso, al ombligo que se utiliza como dije.

Especializado en piezas con dimensiones reducidas, para López Corona no es problema el tamaño de los objetos.

Con el uso de tinas de hasta 900 litros puede metalizar artículos de hasta un metro de alto por 80 centímetros de ancho.

La técnica utilizada es incluso apreciada por galerías exclusivas, por lo que López Corona no descarta entrar algún día a las tiendas departamentales como Liverpool y El Palacio de Hierro.

Comenta que un establecimiento de arte de la colonia Polanco exhibe una de sus piezas en 30 mil pesos. Se trata de una rosa de importación bañada en oro de 24 kilates.

Dentro de sus planes también figura la incursión en la elaboración de esculturas y su metalización.

Por lo pronto ya cuenta con los primeros diseños que están a la espera de una inversión para consolidar el proyecto.

Y aunque la gente desconoce que es él quien realiza los trabajos, a López Corona le satisface saber que las personas confían piezas de gran valor sentimiental para que sus manos las trabajen. Además, entiende esto como una responsabilidad, por lo que se esfuerza junto a dos de sus 11 nietos para tener un riguroso control de calidad.

El negocio, que surgió con una inversión de 15 mil pesos y como una necesidad por encontrar una fuente de ingresos para cuando llegara el retiro, es hoy la fuente de inspiración para seguir adelante.

Cuando estaba por alcanzar su jubilación como trabajador de la Secretaría de Hacienda, López Corona se cuestionó cuál sería su nueva ocupación, pues aseguraba que la pensión no le alcanzaría para mantener a su familia, así probó con una taquería y una florería, hasta que descubrió su habilidad para materializar objetos.

Después de 25 años asegura que le gustaría crecer y dar el salto que todo pequeño comerciante está dispuesto a dar.

Las posibilidades de su negocio, dice, se adaptan incluso para hacer artículos promocionales de empresas. En promedio procesa 25 pares de zapatos para bebé a la semana, pero su capacidad de producción se puede ajustar a la demanda.



© Copyright El Universal-El Universal Online