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Un negocio de ajo y limón
Paola Morales M. / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 24 de agosto de 2006

La Manzana de Saritta es un restaurante naturista que inició Sara Maria Ibarra luego de que el naturismo la ayudó a superar una artritis crónica; hoy tiene un modelo de franquicias

08:06  Cuando se tiene una enfermedad, lo más común es acudir al médico alópata. Si no se tiene resultado, sigue probar otros métodos: homeopatía, acupuntura y hasta brujos. Sara María Ibarra pasó por eso hace cerca de 40 años.

Lo que padecía era una artritis crónica que nadie le podía curar. Así que probó lo último que le faltaba y se internó en un hospital naturista en la ciudad de Guadalajara. Ahí encontró que su solución era el limón y el ajo y comenzó su recuperación.

Ya reanimada dejó el trabajo que tuvo por años en la CTM, hizo a un lado su carrera de contador privado y reunió a sus dos hermanos y cinco hermanas y les pidió que le echaran la mano para realizar el sueño de su vida, pero, ¿en qué consistía?

Sara encontró en el naturismo su forma de vida, se retiró de la carne y se convirtió en una ferviente seguidora, así que decidió poner un restaurante de este tipo. Todo pasó en los años ochenta en la ciudad de Guadalajara.

“Los junté y les dije necesito que me ayuden porque voy a poner un lugarcito, se me va a hacer mi sueño realidad. Necesito que me regalen cucharas, cuchillos, todo lo que puedan y todos se pusieron guapos”, narra Sara en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx. Así empezó con estufa, refrigerador y mesas prestadas y lo único nuevo que tuvo fue un mueble para despachar y la vajilla.

Una vez que la fama de esta mujer de 66 años se extendió, vino la propuesta de abrir un restaurante igualito en Tijuana. Así que cerró su local en Guadalajara, hizo la maleta y se fue. Lo que era una estancia de seis meses, se convirtió en una residencia de ocho años.

Tras ese lapso, regresó a Guadalajara, siempre con la idea de seguir en el negocio de la cocina vegetariana. Por aquel momento también llegó a sus manos un libro (Franquicias, la revolución de los años 90): “Eso me metió el acelerador, ya tenía una técnica y una infraestructura de organización y eso fue el inicio de un nuevo ciclo.”

Aunado a esto, se acercó al Fondo Jalisco de Fomento Empresarial (Fojal). Hizo un proyecto, lo presentó y la financiaron. Con el préstamo compró maquinaria y equipo y así instaló un nuevo restaurante: La Manzana de Saritta.

Ese local ya tiene nueve años en operación y lo echó a andar con 70 mil pesos; 66 mil pesos provinieron del crédito de Fojal, el cual liquidó hace dos años.

Con el chip de la franquicia puesto, se puso a hacer manuales y logró iniciar a franquiciar hace un año: “Lo hice porque hay mucha gente que me dice ‘oiga por qué no se pone por acá o por qué no se pone en tal lado’ y eso me hizo la oreja más grande y empecé a investigar”. Por el momento sólo tienen una franquicia en Guadalajara.

El sabor de la manzana

  • Su facturación mensual promedio rebasa los 80 mil pesos sólo por el concepto de comida.

  • La comida cuesta 50 pesos.

  • Reciben en promedio a 50 personas al día.

  • Emplea directamente a cuatro personas.

  • Sus alimentos no contienen productos enlatados ni aditivos.

  • Manejan seis diferentes desayunos, barra de jugos, postres (pan de naranja, calabaza, elote, plátano, zanahoria, tapioca y flan).

  • Su comida corrida consiste en una barra de ensaladas de catorce verduras, aderezos naturales, 47 sopas y 63 guisados.

  • Todos los días preparan pan de salvado y agua fresca.

    Más información: lamanzanadesaritta@hotmail.com / 01 (33) 3642 9738



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