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Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal Lunes 31 de julio de 2006 |
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Un contador decidió renunciar a su chamba, tomar un curso de hidroponia en la Universidad de Chapingo y hoy vende toneladas de su producto; su primera cosecha la adquirió la principal cadena de hamburguesas en México
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Tras graduarse de la licenciatura en contaduría por la UNAM, Efraín Martínez trabajó durante cinco años como auditor en un despacho. La visita constante a diversas compañías, lo sedujo. Entonces pensó en poner la suya y renunció a su empleo.
Una vez desempleado, por convicción, juntó sus ahorros y se metió a tomar cursos de hidroponia en la Universidad Autónoma de Chapingo. La hidroponia consiste en cosechar plantas en soluciones acuosas junto con un sustrato. La idea de esos menesteres se la dio un amigo que vive en Canadá, país en que se desarrolla con frecuencia este tipo de cultivo. En México tiene 10 años desarrollándose de forma comercial, mientras que a nivel mundial unos 50: “Mi amigo y yo lo íbamos a hacer juntos, pero tuvo que regresarse a estudiar y me dejó con el proyecto. Entonces empecé a investigar y a ver las características del negocio, todo eso me motivó más ”, narra en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx. Con toda la pila puesta decidió llevar sus nuevos conocimientos a una empresa. Para echarla a andar, estuvo trabajando el proyecto durante ocho meses, aproximadamente. Así, armó su plan de negocios para pasar del papel a la vida real: “No es de vamos a hacerlo, a ver si sale o no, tuve que desarrollar estudios de mercado, estudios de efectividad del proyecto, evaluación financiera, evaluación social, visitas a Sagarpa, INEGI y Bancomext. Fue como hacer una tesis, le dedicaba más de ocho horas diarias”. Además tuvo asesoría del programa de emprendedores de la UNAM. Al fin, tras los meses de experimentación y estudio, vio la luz Cultivos Hidropónicos del Valle de México en febrero de 2005, una empresa dedicada a la siembra, producción, cosecha y comercialización de jitomates que opera desde el pueblo de Santo Tomás Chiconautla, en Ecatepec, Estado de México. Para convertirse en agricultor tuvo que invertir cerca de 650 mil pesos más el capital de trabajo que equivale como a 120 mil pesos por ciclo. Con ese dinero compró modos de invernadero, cubierta plástica, cubierta de suelo, un sistema de riego, almacenes de agua y tinacos para la solución nutritiva de las plantas. El capital de trabajo lo utiliza para producir la planta, fertilizantes, agroquímicos, gastos generales de la empresa (sueldos, luz, agua) además del pago de la asesoría de un agrónomo. Dicha inversión la llevó al cabo con ayuda de su familia, pues dice que fue muy difícil conseguir algún tipo de préstamo. Aún no la recupera, pero calcula hacerlo en 2.8 años y alcanzar el punto de equilibrio: “Como era una empresa de nueva creación, me pedían estados financieros reales y facturación, yo les explicaba que apenas quería nacer. Me di cuenta que es difícil que confíen en tu proyecto, afortunadamente mi familia creyó en mí y les demostré que mi plan se podía desarrollar y que era factible.” A labrar la tierra La empresa apenas acaba de cumplir un año de producción, la cual se divide en dos ciclos de aproximadamente seis meses. El primero va de la mitad de junio a agosto y de la mitad de noviembre a enero: “Todo el año trabajamos, pero la planta va creciendo hasta que llega a su etapa adulta. Los meses que no son de producción, estamos preparando la planta, la fumigamos, la podamos, la desinfectamos, es todo un proceso para que llegue a producir. “Usamos un sustrato, el tezontle, y mediante un sistema de riego, hacemos llegar agua a la planta junto con los nutrientes que requiere para estar en condiciones óptimas para su crecimiento”. Los cultivos son regados con agua limpia que se capta en época de lluvias; en época de cosecha utilizan 13 mil litros diarios. Su primera cosecha fue vendida por medio de un intermediario a Mc Donalds y WalMart, pero para esta segunda etapa planean hacer la venta directa en tiendas, la Central de Abastos de Ecatepec y además de que abrieron un jitomatería. La producción Anualmente producen cerca de 80 toneladas; entre 30 y 40 mil kilos por ciclo. Tienen 9 mil plantas en el invernadero con una vida útil de seis meses. Hay cuatro tamaños de producción: 4/5, es decir en una caja de cartón se acomodan cuatro jitomates en forma vertical y cinco en forma horizontal; eso deriva en 5/5 y 6/5. El 85% de su producción es 4/5. Además la hidroponía le ayuda a tener mejores cosechas, 10 veces más de lo que se obtiene en campo abierto y con un uso de agua 10 veces menor que en una producción en el campo. La caja de jitomate cuesta entre 80 y 90 kilos, es decir como 6 pesos el kilo. En diciembre llega a costar hasta 220 pesos. Germinando la semilla Al terminar su primer año de producción, la empresa empieza a sacar conclusiones y a preparar sus nuevas estrategias: “Lo que pensamos ahora es crecer como una sociedad integradora porque en el Estado de México hay muchos productores de invernadero, pero cada uno está por su lado. Con la producción que tengo no puedo exportar porque es muy poquito, pero si la junto con la del productor A, B y C e igualamos fecha de siembra y condiciones de invernadero, podemos juntar una producción mayor y competir en mejores mercado nacionales e internacionales”, finaliza Efraín. Más información: 5931 5285 / cuhivamex@gmail.com |
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