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| Cuatro fantásticos de las TI |
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Paola Morales M. / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal Lunes 24 de julio de 2006 |
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Compueducación opera desde la Ciudad de México y desde 1993 franquicia en Puebla, Monterrey, Toluca y Distrito Federal; hace algunas semanas fueron premiados en Boston como socios de negocios de Microsoft
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En 1991 era difícil imaginar el futuro de la informática, sin embargo Fernando, un ingeniero civil; Ismael, un administrador; José Luis, un ingeniero; y Manuel, otro ingeniero, decidieron abrir su propia escuela de capacitación en tecnologías de la información.
Estos cuatro hombres, cuyas edades rondan los 50 años, coincidieron al conocerse en el mundo de la distribución al mayoreo de equipos de cómputo. Tras una charla de café, decidieron unir poderes y crear Compueducación, una empresa mexicanas con 15 de experiencia enfocada a la capacitación en tecnologías de la información. “Estábamos involucrados en la venta y distribución de software y no había mucho en entrenamiento ni capacitación. Nos juntamos y pensamos que la capacitación era un elemento fundamental para el mejor aprovechamiento de lo que la gente estaba comprando” cuenta en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx, Fernando Lusarreta, director general de la empresa. Compueducación operan desde la Ciudad de México y desde 1993 franquicia en Puebla, Monterrey, Toluca y Distrito Federal. Pero hoy han decidido no seguir desarrollando este esquema pues dicen es muy difícil seguirle el paso a una escuela como la de la Ciudad de México y “para no poner en riesgo nuestro nombre, hacemos alianzas a través de los puntos que operamos para dar cobertura nacional”. Pese al pequeño detalle, hace algunas semanas fueron premiados en Boston como socios de negocios de Microsoft al ser reconocidos a nivel región por una de su soluciones que lleva el nombre de Windows University, en la cual inviten a conocer la plataforma Windows como sistema operativo en red . Con ésta, suman cuatro reconocimientos a nivel Latinoamérica. Encendiendo la PC Tras la plática de café, en menos de dos meses ya estaba constituida la empresa. Luego vinieron tres o cuatro meses de remodelación de un local en la colonia Polanco en la Ciudad de México. Así, después de siete meses impartieron su primer curso. “Empezamos con un enfoque más hacia adultos. Hace 15 años las cosas eran distintas, había varias hojas de cálculo en el mercado, varios procesadores de palabras, no había un estándar. Eso hacía más complicada la capacitación, pero fuimos adaptándonos y se fue acomodando el mercado. Empezaron a haber líderes y nos fuimos especializando. Siempre tuvimos la inquietud de que no fueran sólo cursos, sino que ayudaran a al productividad. Ese era nuestro enfoque”, recuerda Fernando. Narra que cuando empezaron sólo tenían unas buenas instalaciones y que salieron al mercado con los ojos cerrados porque no había ni estadísticas ni competidores: “Llegó un momento en que dijimos tenemos los mejores equipos, grupos pequeños y si no les gusta pues que no nos paguen, pero había que acercarlos.” En un principio la mayoría de sus clientes fueron corporativos porque las necesidades de cómputo no eran demasiadas y sólo las grandes empresas tenían los recursos para capacitación: “En esta evolución, realmente interesante, se ha acomodado las cosas y hoy el 40% de nuestros clientes es corporativo y 60% otros, porque hoy la gente entiende la importancia de la capacitación.” Programando Una vez que tenían las cosas más claras, vinieron los primero clientes “gordos”: un banco y una aseguradora: “Eso nos dio mucha ilusión porque los primeros seis meses hubo que construir manuales, hacer inversiones y vender. La solución la vimos en los departamentos de recursos humanos de los corporativos, ahí fue donde más eco y sentido causó. Encontramos una veta, luego vino una empresa armadora de autos y de ahí nos seguimos, buscando y aprendiendo a tocar puertas”. Por aquel tiempo también amarraron contrato con Comercial Mexicana. Así libraron los primeros y cruciales seis meses, en los que no sabían ni en dónde anunciarse: “Fueron momentos de ilusión y angustia. Gracias al esfuerzo de las personas que trabajamos aquí se fueron dando las cosas”. Fernando recuerda que su inversión inicial fue de 40 ó 50 mil dólares de 1991: “Fuimos rompiendo cochinitos y haciéndolo gradualmente. Todo lo hemos reinvertido para crecer, porque si no renuevas en equipos te quedas atrás y la verdad no queremos dejar de tener una posición reconocida en el mercado.” Sin hibernar Esta empresa que inició con tres empleados, hoy tiene 60, planea no bajar la guardia, adelantarse a las necesidades de sus clientes y aterrizar las nuevas tecnologías a la vida diaria para convertirlas en un servicio. Sus cursos están dirigidos a cualquier usuario adulto. En el caso de las empresas, son programas a la medida. Un curso público de 20 horas cuesta alrededor de mil 500 pesos, es el más caro. flusarreta@compueducacion.com.mx/ www.compueducacion.com.mx/
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