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GM y Toyota, adiós a su plan de hidrógeno
James Mackintosh en Londres
El Universal
Lunes 06 de marzo del 2006

Las compañías estadounidense y japonesa han estado colaborando en tecnologías limpias desde 1999

General Motors y Toyota, los dos fabricantes de automóviles más grandes del mundo, ya no realizarán el desarrollo conjunto de automóviles de hidrógeno, luego del fracaso en la inclusión de celdas de combustible en un acuerdo de tecnología avanzada firmado la semana pasada.

Las compañías estadounidense y japonesa han estado colaborando en tecnologías limpias desde 1999, y pasaron gran parte del año pasado deliberando cómo trasladar sus experimentos de laboratorio hacia el desarrollo comercial, incluso consideraron establecer instalaciones de producción conjunta.

Pero no lograron llegar a un acuerdo sobre la propiedad intelectual de las celdas de hidrógeno, señalaron fuentes cercanas a ambas compañías, en el motor show de Ginebra la semana pasada.

En lugar de eso, desarrollarán de manera conjunta tecnología de seguridad avanzada, con un enfoque en sistemas inalámbricos de automóvil a automóvil que podrán informar a otros vehículos sobre un accidente inminente y hacer que se detengan automáticamente. Dichos sistemas también pueden ser utilizados para ayudar a controlar el tráfico.

La falta de un socio obligará a GM a cargar con toda la carga del desarrollo de las celdas de combustible, que le ha costado hasta ahora mil millones de dólares, cuando se encuentre bajo una intensa presión financiera.

Recorte planeado

General Motors tiene planeado un recorte laboral de 30 mil empleos en Norteamérica en los próximos tres años, luego de perder 5 mil 6 millones de dólares en la región el año pasado, y su participación de mercado en Estados Unidos está en su nivel más bajo desde antes de la Segunda Guerra Mundial, hace poco más de seis décadas.

"La tecnología de celdas de combustible ha sido nuestro enfoque durante los últimos siete años", señaló GM.

Las celdas de hidrógeno producen únicamente agua y electricidad y ofrecen el potencial de cambiar la dependencia del transporte personal en los combustibles fósiles, aunque el hidrógeno todavía no puede ser producido con volumen y energía eficiente.

General Motros optó por el hidrógeno a finales de los 90 como su mejor alternativa a la gasolina como combustible futuro, pero el éxito de Toyota en sus vehículos híbridos que funcionan a base de gasolina y electricidad obligó a GM a asociarse con la alemana DaimlerChrysler y con BMW, en un intento por ponerse al día en la apuesta de la industria.



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