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Un “emporio” de tamales
Paola Morales M. / EL UNIVERSAL online
El Universal
Lunes 30 de enero del 2006

Sus tamales han viajado por el mundo a través del Servicio Diplomático y han sido servidos a presidentes y secretarios de Estado de México; fundó la primera tamalería en línea,

Don Lamberto González fue un incansable viajero que recorrió toda la República. Ese background lo convirtió en un conocedor de la gastronomía del país. Esto lo llevó a fundar en 1960 una pequeña tamalería en la colonia San Rafael en la Ciudad de México. La iniciativa tuvo algo de capricho, pues pensaba que en la Ciudad de México no se encontraban buenos tamales.

Así este hombre fundó “Tamales Emporio”, un negocio familiar con 46 años de tradición: “Mi papá era muy buen vendedor e hizo funcionar muy rápido el negocio. Abríamos de siete de la mañana a 10 de la noche, mi papá se cansó rápido de eso porque por aquel tiempo se dedicaba a otras actividades y vivía de otros negocios” cuenta Rubén González (55 años) para EL UNIVERSAL online,

De esta forma don Lamberto tuvo tres intentos fallidos de venta, pues su esposa deshacía los contratos. Ella estaba empeñada en mantener el negocio y lo logró; hoy son el número dos en el mercado nacional:

”Ha sido un negocio muy padre, el salvavidas de toda la familia. Somos cinco hermanos y todos en algún momento hemos estado al frente del negocio”. Y es que cuando alguno de los González ha tenido problemas económicos, su madre les ha dado las llaves del negocio hasta que se estabilicen y así sucesivamente.

Hace seis años, don Rubén fue el último de la familia que recibió la estafeta: “Hace siete años tenía serios problemas económicos, con cuatro hijos, dos en la Ibero y dos hijas en la escuela, los gastos eran tremendos. Además en el país había problemas, yo me dedicaba a dar consultorías y se me acabaron, pues en una empresa lo primero que quitan son consultores y asesores. Mi mamá me dio las llaves de la tamalería”.

El último de los mohicanos

Rubén González estudió ingeniería electrónica y se dedicaba al audio. Esto lo llevó a trabajar para el grupo Anderson´s durante 18 años: ”Cuando entré había tres restaurantes, cuando salí había 41. Me invitaron a ser parte del grupo y me volví uno de sus accionistas”. Decidió vender sus acciones por correr la aventura de abrir un restaurante en Querétaro, lo cual no funcionó.

Hace seis años tomó las riendas del negocio: “Cada uno de los que han estado al frente ha aportado algo. Yo le di el cambio de visión, con mucho miedo porque era un negocio de la familia, no mío. A veces no sabía si estaba haciéndolo bien o la estaba regando porque yo no quería tronar el negocio de mi mamá”.

Desde entonces la tamalería ha crecido 15% cada año: “Cuando yo tomé la rienda no daba suficiente para vivir mi familia y mi mamá; a mi mamá le daba perfectamente bien para vivir y hasta le sobrada, pero imagínese yo con cuatro hijos. Dije vamos a echarle ganas y trabajamos muy duro.

“Esto nos permitió dar el brinco del changarrito familiar a volvernos empresa. Puede suceder con cualquier negocio, teníamos el producto, lo que faltaba era la visión empresarial, dejar de verlo como changarro para verlo como empresa, como una fábrica de tamales”.

Para crecer, empezaron a aumentar su línea de productos: “Definimos a dónde queríamos llegar y cuál era la estrategia. Era abarcar un mercado que existía. El primer punto era pensarlo como fábrica, diferenciar entre un precio de mostrador y otro de proveedor: Definimos las políticas de venta y empezamos a buscar mercado, mandando tamales, pruebas en todos lados, nos dio muy buen resultado. Los desaciertos de la competencia, han sido nuestros aciertos”.

Uno de los casos que menciona don Rubén es que su competencia no les surtía de inmediato, ellos sí (hasta la fecha todo lo que les pida hoy antes de las once de la mañana, se entrega el mismo día); la competencia pide mínimos de entrega, ellos no: “Si es domingo, día en que la tamalería no funciona, y mis clientes necesitan algo, me llaman al celular y personalmente les entrego”.

Su estrategia

Recibió el negocio en septiembre y a finales de noviembre ya estaba mudando el área de producción: “Del localito nos movimos a la fábrica, trabajamos como locos y de repente necesitábamos crecer. En marzo, abrí el restaurante; en abril del siguiente año, otro y así cada año hemos abierto otro negocio”. Este año aumentaron su área de producción 70%.

Sobre el éxito al que ha llevado su negocio, recomienda: “Cuidar los centavos, la gente pone un negocio para que le dé, pero si a un negocio no le mete dinero, no le va dar. Fue un sacrificio porque yo tenía mis problemas económicos personales, tenía que estar pendiente de mi mamá, era una presión muy fuerte, pero nos pusimos a trabajar de verdad. Al año se resolvió mi situación económica”.

No compran a crédito, lo que han hecho ha sido con recursos propios: “No le debemos un centavo a nadie y eso nos da mucha tranquilidad, ahorramos, y nunca hemos recurrido a un crédito porque uno nunca sabe que va a ocurrir el día de mañana. Todo ha sido con los mismos recursos que nos han dado los negocios”.

Además fundó la primera tamalería en línea, donde se encuentran los tamales a un precio menor que el de mostrador: “Es la tercera generación, mis hijos se dedican a internet, hicieron la página y es negocio de ellos. Cada día va mejorando porque todavía no está la cultura d e la compra por internet, ellos invirtieron, dan precio de mayoreo y cada mes hacemos cuentas”.

A la fecha, don Rubén dirige “Tamales Emporio”, aunque no descarta que en cualquier momento su madre le pida el negocio para alguno de sus hermanos: “Mis hermanos no se meten, siempre hemos respetado al que está enfrente del negocio, nadie lo ha quebrado. Obviamente mi mamá, siempre está ahí, ella tiene 76 años y a las 7 de la mañana ya está en producción”.

Los logros

Sus tamales han viajado por muchas partes del mundo a través del Servicio Diplomático Mexicano y han sido servidos a todos los presidentes y secretarios de Estado de México.

Hoy son los proveedores de Sanborn´s a nivel nacional. Además venden a hoteles como el Radisson, Krystal, Fiesta Americana. Sheraton, entre otros. Así como restaurantes, empresas de banquetes, comedores industriales y pastelerías.

Tienen sucursales en la colonia Roma, San Rafael, San Ángel y Central de Autobuses del Norte.

Para darnos una idea del crecimiento cuando Rubén tomó el negocio tenían una combi viejita, ahora tiene cinco vehículos, cada año compran uno. Emplea a 50 personas, en principio eran sólo cinco empleados.

Hacen en promedio 7 mil tamales diarios. En un mes desplazan entre 110 y 160 mil piezas.

Hoy tienen una variedad de 15 tamales y fabrican algunos especiales. Venden, entre otros, tamales veracruzanos, (costillita de cerdo, salsa de jitomate con chipotle y hoja santa) yucatecos(pollo y carne de cerdo con una salsa de achiote, habanero y epazote), chiapaneco (ciruela pasa, aceituna, almendra, pimienta morrón, huevo, polo, mole), poblano, de chicharrón prensado, de frijol, etcétera.

Una tamal de hoja de maíz para llevar cuesta nueve pesos; de hoja de plátano, 10 y 11 pesos.

Este año piensan abrir una sucursal en Playa del Carmen y Tijuana: “Yo a veces me sorprendo, llego a la tamalería y me sorprendo, porque no me imaginaba que íbamos a llegar a donde estamos”.

Más información: 5535 1184 o www.tamales.com.mx/ info@tamales.com.mx



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