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Carmen Ramírez Titita


Jueves 13 de septiembre de 2012 El Universal08:29

Desde el platillo más complejo como el mole o el pipián hasta el más sencillo preparado a base de hierbas como el quintonil, es un digno representante de la alta cocina mexicana, cuya riqueza no sólo radica en sus ingredientes y en su preparación, sino también en su arraigo.

Carmen Ramírez Degollado, llamada cariñosamente “Titita” en el mundo culinario, afirma que la alta cocina es la que se hace todos los días en los hogares mexicanos, porque son platillos llenos de tradición, de sabor, con muchos olores,  gran sazón  y cocinados a fuego lento.

“Cómo no va a ser alta cocina nuestra gastronomía. El mole tiene 37 ingredientes; los pipianes llevan pepita de calabaza que es un elemento prehispánico; los gusanos de maguey, los escamoles. En qué país tienen esa delicadeza de insectos, sólo en México”, asegura.

La propietaria de El Bajío, agrega que la cultura gastronómica de nuestro país tiene grandes representantes, pero destaca la importancia de las mujeres de provincia, quienes diariamente trabajan por enaltecer esta cocina y preservarla.

“Las niñas de Oaxaca, las Mujeres de Humo de Papantla, que cocinan con leña y carbón; las chicas de Morelia, todas ellas maravillosas mujeres, yo les tengo mucho respecto”.

Además  de aquellas que llevan ya un largo camino y que han tenido la oportunidad de compartir por el mundo la cocina mexicana como Patricia Quintana, Mónica Patiño y Alicia Gironella, señala.

“Titita” no hace menos a los restaurantes de lujo, pero expone que no hace falta visitar un lugar de cinco estrellas para probar un platillo de alta cocina, porque ésta se hace presente hasta en los lugares más humildes.

Finalmente, Carmen Ramírez Degollado afirma que es cotidiano que la alta cocina de nuestro país adorne con sus colores y aromas cualquier mesa.



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