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Celdas y catacumbas

La historia de los carmelitas descalzos contada en el Desierto de los Leones

El recorrido es ideal para conocer el convento. (Foto: Viviana Talavera/ELUNIVERSAL )

Jueves 26 de agosto de 2010 Viridiana Ramírez | El Universal00:43
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Tres frailes cantaban durante la ceremonia diaria. Una lluvia torrencial caía sobre el bosque del Desierto de los Leones bañando las paredes del monasterio de los carmelitas descalzos. De pronto un rayo hizo que todo se pintará de negro sólo quedó libre de tizne la serpiente que rodeaba la escultura de San Miguel Arcángel.

La leyenda se sigue escuchando mientras caminamos por los fríos y húmedos pasillos del ex convento que se edificó en medio del bosque en 1601.

Le vamos dando tiempo a la noche, queremos que termine de caer por completo para alumbrar nuestro andar con velas y una que otra lámpara.

Puertas de madera vieja y otras con rejas de hierro se abren para ir a dar a los jardines. En un paisaje donde se elevan los oyameles, los cedros y los cipreces, para ser tocados por la neblina, resaltan las rosas rojas, blancas, amarillas, naranjas y rosadas. También colorean los jardines
jazmines y tulipanes. Los carmelitas solían meditar en medio de sus flores. Los jardineros han tratado de conservarlos desde 1814, fecha en que el convento fue cerrado.

Hay una puerta pequeña que llama nuestra atención. Está cerrada pero nuestros guías tienen el permiso para abrirla y llevarnos a una de las 10 ermitas que están en medio del bosque. Se respira paz. Tratamos de guardar silencio y transportarnos a esos tiempos en que los frailes habitaban esas ermitas durante las semanas de cuaresma y adviento para reflexionar.

Lo mismo pasa cuando entramos al pasillo de las celdas donde dormían. Sólo una cama, una mesa y una silla amueblan la habitación. Nos permiten sentir la dureza de la cama.

Al fin tenemos la oscuridad de la noche que vuelve más tétrico el momento de bajar a las catacumbas. Muchos esperamos ver algún resto de osamenta, nuestro morbo se termina
cuando sabemos que estos caminos subterráneos eran para que los frailes se protegieran
de la humedad.

Para ir al campanario hay que hacerlo con cuidado, las escaleras no han soportado tanto el paso del tiempo y algunos de sus escalones están partidos. Uno por uno jalamos y hacemos repicar
la campana, dicen los guías que nos traerá suerte. También añaden que esta campana fue donada por el Vaticano.De la capilla salen cantos gregorianos.Sobre las sillas se han colocado más velas.

Cada uno hemos tomado un vaso de café caliente y unas galletas. Sobre una pared blanca donde pende una cruz grande de madera, se proyecta la historia del convento. Ha finalizado nuestro recorrido.

Recorrido Nocturno al Desierto de Los Leones.
Para toda la familia. Duración: cuatro horas. Se realiza cada quincena del año. Admisión general: 260 pesos adultos y 240 niños. Si eres socio de Rec: obtienes un descuento.

 

cvtp



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