Montañas, planicies y mesetas comparten el espacio con sierras y volcanes. Allí la Cordillera de los Andes alcanza sus alturas más importantes. Está el Aconcagua, el pico más alto del continente americano, con 6 mil 962 metros de altura. Un paisaje que sólo la Madre Naturaleza es capaz de crear. Alturas pintadas de blanco en el invierno y un color tierra verdosa en el verano. Y en medio de todo la ciudad de Mendoza. Contraste que sería la envidia de cualquier pintor.
De hecho, la región de Mendoza fue tierra habitada por los indios huarpes y conquistada por los españoles hacia 1561. Fecha que igualmente se concede a la fundación de la ciudad, bautizada oficialmente Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja y administrada entonces por la Capitanía General de Chile, aunque entonces todo el territorio español en Sudamérica formaba parte del Virreinato de Perú.
La ciudad fue creada como estación de paso entre Santiago de Chile y el Río de la Plata que conduce al Océano Atlántico. Función que le concedió gran importancia e incluso alimentó sus cimientos hasta convertirla en la segunda en tamaño del entonces delineado Virreinato del Río de la Plata a fines del siglo XVIII.
Hoy Mendoza es una modesta urbe sudamericana de cien mil habitantes, centrada alrededor de la Plaza Independencia y la calle peatonal Sarmiento, donde abundan las tiendas y los restaurantes, así como las típicas confiterías que satisfacen el paladar más exigente.
Asimismo, sobresale la abundancia de árboles en muchas de sus calles y la existencia de un gran parque que tiene por nombre General San Martín y puede ser la envidia de cualquier metrópolis. Lugar recreacional que alberga jardines muy bien cuidados, un anfiteatro estilo griego para veinte mil espectadores y un museo de ciencias naturales y antropológicas, así como un teatro infantil, un jardín botánico y un impresionante monumento alegórico al ejército libertador.
En la noche, cuando el deseo despierta las sensaciones, está la calle Arístides Villanueva con sus bares, pubs y discotecas para los más jóvenes. Lugar que cuenta además con varios locales donde los menos jóvenes disfrutan igualmente el paso de las horas.
Tierra de buenos caldos
Además del paisaje y el aire provinciano que invita al descanso, el vino es la gran atracción turística de Mendoza. Sabor y placer que radica en sus muchos viñedos y bodegas del preciado líquido.
Zona vinícola argentina por excelencia que tiene la uva malbec por gran protagonista, aunque también abundan la syrah, la cabernet sauvignon y la merlot. Variedades de origen francés que encontraron buen clima y tierra en esta zona a finales del siglo XIX y hoy son minuciosamente combinadas para lograr mezclas muy atractivas.
Unos vinos son afrutados, otros ligeramente ácidos. Tinto o blanco, pero el vino de Mendoza generalmente cuenta con buen cuerpo, color intenso y agradable aroma. Oferta a la que se une la producción del aceite de oliva. Un producto de buena calidad que cobra importancia en los últimos tiempos.
De hecho, hay un sin fin de oportunidades para degustar el buen vino de la zona y aprender los misterios de su elaboración, así como la oportunidad de encontrar buen albergue y pernoctar en medio de los viñedos.
Por ejemplo, la Bodega Salentein con una imponente vista a Los Andes en el muy codiciado Valle de Uco, así como las bodegas Andeluna y Zuccardi, ésta última con producción de aceite de oliva. Lugares muy particulares donde la mayor atracción es degustar el buen caldo mientras disfrutas la vista de la cordillera andina.
Degustación que puedes combinar con una visita a las bodegas Norton, que tiene a la uva malbec por reina, y Belasco de Baquedano con un singular cuarto de aromas, único en la región, donde enseñan a distinguir los olores del preciado caldo.
Asimismo, destacamos a Bodegas Lagarde como una de las grandes joyas de la zona. Fundada en 1897 es uno de los pocos establecimientos que aún conserva el encanto de la elaboración artesanal. Encanto de antaño que disfrutamos al recorrer su bodega, patio y casa patronal.
Aprender sobre vinos
Un destino vinícola complace el paladar de quien gusta del vino, pero también sirve para enseñar a quienes aún desconocen el placer de beber. Detalles y misterios que provocan la admiración, y crean la satisfacción por el sabor del líquido que suavemente pasea en nuestras bocas.
A esta fase inicial le llaman cata. Proceso que tiene en cuenta la vista, el olfato y el gusto. Tres pasos que conllevan a la denominación del equilibrio y la armonía del preciado caldo.
Sin mayor esfuerzo, tomamos la copa por su pie y la inclinamos ligeramente, a unos 45 grados, para buscar tono, brillo e intensidad. Así aprendemos a identificar el buen cuerpo del caldo e interpretar el halo que se forma entre la copa y el vino. Ese cerco que aparece entre el vino y el cristal.
Un halo limpio es vino sano y uno claro juvenil, mientras otro color acentuado indica un caldo maduro y uno con características terrosas que está en decadencia. Una vez que conozcamos estas simples resoluciones habremos aprendido a diferenciar el estado de salud del vino y nunca más aceptaremos un mal vino.
Seguidamente, olfateamos el vino antes de beberlo. Aproximamos la copa a la nariz para encontrar las primeras impresiones. Giramos la copa en pequeños círculos para que el oxígeno penetre y estimule los olores. Son aromas muy específicos que pueden ser frutales o florales, y responden al tipo de uva, así como a la calidad de la cosecha y el proceso de producción.
Finalmente lo probamos. Un pequeño sorbo inicial que depositamos en la boca para luego dejarlo "pasar". Evaluamos sus notas aromáticas nuevamente e incluso analizamos el retrogusto para saber que sabor deja en la boca. Todo esto muy bien definido por el gusto de cada cual.
Cada persona puede, obviamente, disfrutar el vino a su manera, pero existen consejos a la hora de acompañar ciertos platos con vinos. Por ejemplo, quienes saben más aconsejan el vino blanco para las carnes blancas, en especial los pescados y mariscos; mientras el tinto es reservado para las carnes rojas. Esto obedece a que los pescados y crustáceos no tienen tantas grasas y no dificultan la degustación de un vino de "menos cuerpo" como suele ser el blanco.
Cómo llegar allí
Mendoza cuenta con un modesto aeropuerto situado en las afueras de la ciudad, a donde puedes llegar previo cambio de avión en Buenos Aires o Santiago de Chile. Otra buena opción es el tren desde la capital argentina.
Si portas un pasaporte estadounidense no necesitas visa, pero si viajas con el documento de otro país de origen, comunícate con la oficina consular del país sudamericano para obtener información adecuada antes de planificar tu viaje.
De compras
Mencionamos antes que un viaje al sur es la mejor excusa para irse de compras a la capital argentina y aprovechar los buenos precios que ofrece la fuerza del dólar. Alternativa que te brinda además la oportunidad de visitar la cuna del tango.
En Buenos Aires tienes dos opciones primarias para irte de compras: el bulevar Florida, donde abundan las tiendas populares y puedes conseguir magníficos precios; y la calle Alvear con refinadas tiendas de nombre y excelentes líneas de ropa que muestran la fina costura de fabricación nacional influenciada por la moda italiana.
Hospedaje
Buenos Aires y Santiago de Chile ostentan una atractiva oferta de hospedaje a buenos precios. No obstante, si quieres ahorrar más, opta por un paquete turístico que incluya transportación, hospedaje y excursión, así como desayuno en el hotel y degustación de vinos. Por ejemplo, el Hyatt Mendoza situado en pleno centro urbano y frente a la Plaza de la Independencia en Mendoza. Un cinco estrellas con buen servicio, spa y casino. Información detallada que puedes obtener en los portales cibernéticos www.turismo.mendoza.gov.ar y www.fwandgt.com en internet.
Ahorrar
El dólar estadounidense sigue siendo fuerte en el sur. No obstante, si deseas ahorrar más sigue estos consejos. No cambies dinero en las casas de cambio, hoteles o bancos. Mejor deposítalo en tu cuenta bancaria y ten a mano tu tarjeta ATM o de crédito que puedes usar libremente en esos países. Así obtendrás la mejor tarifa internacional establecida y no pagarás comisión por el cambio.
cvtp