Entre las regiones que nos faltaba por visitar, a mi esposa Ydelisa y a mí, figuraban los países escandinavos. Al informarnos sobre Noruega decidimos adoptar a Bergen como ciudad base para la excursión soñada por esta parte del mundo. Específicamente queríamos explorar las famosas formaciones montañosas conocidas como los Fiordos.
Para llegar teníamos varias opciones, pero decidimos movernos en avión desde Estocolmo, haciendo escala en Oslo, capital de Noruega. Un recorrido que dura aproximadamente dos horas, sin incluir el tiempo de tránsito entre aeropuertos.
Así las cosas llegamos a Bergen, una ciudad fundada en el siglo XII, que a nuestro juicio es una de las más bellas de Noruega, con un barrio medieval que data de los días en que el puerto era un importante centro de comercio. De hecho, a este lugar se le considerada capital de Noruega en el siglo XIII, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2000.
Los edificios del muelle son una belleza. Construidos en madera, se presentan pintorescos con sus fachadas pintadas en tonos llamativos, brillantes. Hoy, en lugar de pescado o mercancías albergan colecciones de arte y son mini centros culturales que son el orgullo de Bryggen, como se le conoce al puerto.
Pudimos validar que en Bergen, así como en Suecia y Dinamarca, el costo de la vida es extremadamente caro. Por lo que si decides viajar ve preparado con un presupuesto generoso que te permita afrontar en forma razonable los gastos básicos de transportación, hotel y comida.
Una buena opción es comprar alimentos preparados que venden en los supermercados. Un café capuchino en la estación del tren cuesta $5.00, que pagas en coronas noruegas (NOC). (Un dólar americano equivale a 5.89 coronas). Como en muchos otros países donde no se utiliza el euro, aquí lo acogen en algunos establecimientos.
Lo mejor de este destino es la cantidad de eventos musicales y culturales internacionales que programan durante todo el año. Según nos dijeron, la ciudad alberga a una de las orquestas sinfónicas más antiguas del mundo.
Otra particularidad de esta ciudad es que se le promociona como la "puerta de entrada" a los fiordos noruegos. Por ello también es el mayor puerto de cruceros turísticos de Noruega y uno de los mayores de Europa.
Según nos comentaron en esta ciudad la lluvia es abundante. Cuando los turistas se quejan de la mucha lluvia, los locales le responden, "el problema no es el mal tiempo sino tu vestimenta inadecuada". Tuvimos la gran suerte de que durante los cuatro días de nuestra estancia hubo un día de sol, algunos nublados, pero con lluvia esporádica.
Allí abundan los mercados de alimentos frescos. Pero la fama le llega por los depósitos de peces vivos donde el cliente puede escoger exactamente el que desea. En casi todos los establecimientos te ofrecen muestras de salmón ahumado fresco para estimular el apetito y motivarte a comprar.
Otra perspectiva la ofrece el teleférico Floibanen que conduce hasta la cima del monte Ulriquen, desde donde se observan unas fantásticas vistas de la ciudad y se encuentra un enorme parque pasivo para caminar. Esta visita fue una experiencia diferente, única.
A pesar de estar tan distante y en un lugar poco conocido, nos sentimos muy cómodos y seguros aquí. El idioma oficial es el Noruego (Norsk), pero la mayoría de la población, menor de los 70 años, habla y entiende algo de inglés. Tomamos una buena decisión al escoger Bergen como punto de partida para nuestro viaje por Escandinavia.
cvtp