La característica principal del budismo es la utilización de métodos que permiten encontrar una salida al sufrimiento, y la alimentación, como una parte medular de la existencia humana, también genera ese sentimiento. Entender que todo lo que comemos forma parte de nosotros mismos puede ayudarnos a avanzar en el camino a la felicidad.
En este libro, los monjes budistas del monasterio Sakya Tashi Ling, situado en Barcelona, señalan que la energía de los alimentos se fusiona con nuestra energía poco después de ingerirlos, así como con la energía del trabajo en la cocina. De ahí la importancia de comprender que la intención que ponemos en nuestros actos, es el auténtico motor de la energía.
"Come mal y tu cuerpo sufrirá. Come bien y ese mismo cuerpo se aproximará a la felicidad. No hay mas misterio". Entonces, concebir la comida como una forma de energía puede contribuir de manera definitiva a estar en armonía con nosotros mismos; cuerpo y mente se vuelven uno cuando comprendemos que el ser humano es la suma de ambos.
En la sección de recetas, los monjes reflexionan sobre la importancia de consumir los productos de temporada, considerando que los mercados de todo el mundo presentan opciones tan deliciosas como nutritivas.
mjgj