Todo proyecto comienza con una idea; las ideas nacen en ocasiones de un sueño; y en el caso de Sergio Vera y María Elena Núñez su sueño era uno muy dulce, literalmente hablando.
Los dos emprendedores decidieron un domingo durante una comida familiar unir a sus miembros para crear Detalles MaleVera, un proyecto con el cual pretenden distribuir chocolates de calidad en vasijas de cristal que puedan ser reutilizados como macetas o botaneros.
Esta no es la historia de una gran empresa en cuyos valores aparezca la frase “Somos como una familia”. En realidad esta es la historia de una familia que anhela convertir un pequeño proyecto en una realidad exitosa.
¿Nos puede hablar de su empresa, cómo se está constituyendo este negocio familiar?
En realidad esto que hacemos aún no es una empresa, pero sí un proyecto que aspira a llegar a serlo en el futuro. Comenzamos hace unos meses con la idea de vender chocolates en vasijas de cristal con forma de figuras. Lo más importante de nuestro producto es que cuando los chocolates se terminen las personas tendrán un bonito recipiente para reutilizarlo como jarrones, floreros, botaneros o macetas. La idea es ofrecer valor agregado al chocolate para transformar una envoltura de plástico en un detalle durable y bonito.
¿Cómo surgió la idea de aprovechar la envoltura?
Este es un negocio familiar, y no sólo porque estamos involucrados primos y hermanos, sino porque nació un domingo en una reunión de clan. Mi prima es muy buena con el diseño, tengo un primo que es chef, y yo he tenido desde hace algún tiempo la inquietud de construir un negocio alrededor de los chocolates, pues trabajé durante algún tiempo en esta industria. Hoy la idea es pequeña, pero está sustentada con las capacidades de personas especializadas en diferentes ramas y, que además, son gente de confianza.
¿Es fácil competir con la industria del chocolate?
No, y lo sé porque trabajo en ella. Pero al estar dentro conozco a los proveedores con los cuales puedo conseguir buenos precios en la materia prima. Hoy estamos ceñidos al mercado de las escuelas donde vendemos nuestros productos directamente con las maestras. Claro que un día queremos tener nuestro propio local, máquinas para hacer el chocolate a gran escala y camiones para distribución; pero hoy sabemos de nuestras capacidades y preferimos ir con pies de plomo para hacer funcionar nuestra compañía.
¿Cómo saber si esto resultará?
Eso es difícil saberlo. Espero que en un año seamos una empresa rentable, pero como todo negocio, al principio las pérdidas son insalvables. Sabremos si esto resulta mientras las personas compren nuestros productos, pero cuando eso deje de pasar tendremos dos alternativas: innovar o desaparecer. Y nuestra idea para innovar es ofrecer en cada temporada una figura de cristal distinta acorde con las festividades próximas. Ahora vendemos árboles de navidad y campanas, pero para el 14 de febrero serán corazones.
¿Han recurrido a préstamos?
Toda la inversión ha venido de nuestros bolsillos. Primero queremos plantear bien el negocio y ver cómo se establece para ir pensando en crecer y pedir crédito, ya sea a un banco o al gobierno.
rcr