Para los vacacionistas el tiempo es diversión, fiesta, ocio. Pero para los empresarios turísticos -como dice el dicho- “tiempo es dinero”. Eso incluye no sólo los días que permanecerás en un destino turístico, sino con cuánto tiempo de anticipación reservaste hotel y compraste tus boletos de avión. Los viajeros más avezados pueden haber encontrado tarifas hasta 50% más económicas si compraron desde el verano pasado o incluso antes.
Pero hoy no hay remedio. Diciembre está a la vuelta de la esquina y los grandes centros vacacionales ya no tienen reservaciones o sus precios son exorbitantes. Así que hoy sólo hay dos opciones: ir al Caribe o a Los Cabos y estar conciente de los precios con los cuales torturarás a tu tarjeta de crédito, o salir al paso con creatividad para hallar otras opciones menos conocidas pero no por eso menos divertidas para este fin de año.
Romper esquemas
Si, quizá la mayor parte de tus amigos estarán en Acapulco o planean bailar en el Cocobongo en Cancún la última semana del año, pero ¿eso justifica pagar 4 mil pesos por noche de hotel? ¿Quién dijo que navidad implica de manera inevitable sol y arena?
Con una familia, la cosa puede ser peor, pues pagar cinco boletos de avión a Los Cabos con las tarifas actuales puede igualar el precio del mismo número de boletos a Toronto en temporada baja.
¿Qué tal andar en kayak por manglares sudcalifornianos, degustar la cena de año nuevo el restaurante de una ciudad colonial o mejor aún, preparar esa misma cena en una cabaña en el bosque michoacano?
Quizá en ninguno de esos destinos te encuentres a Santa Claus o a tus amigos, pero la oportunidad de connocer lugares nuevos y regresar a casa sin tener que empeñar la televisión puede ser una mejor alternativa.
El calendario a tu favor
Para profesionistas independientes, que pueden decidir sus períodos vacacionales con mayor flexibilidad sin un jefe gruñón que cuide el reloj checador, la cosa puede ser todavía más atractiva.
Es tu oportunidad de manejar la vapuleada ley de la oferta y la demanda, pues en varias localidades dedicadas al turismo, los precios caen dramáticamente el 4 de enero. No hay multitudes, las playas están más limpias y las filas en el aeropuerto avanzan con agilidad.
En la capital yucateca, celebran la primera semana del año el aniversario de la fundación de la ciudad. Espectáculos gratuitos, fiesta en las calles y un clima agradable es la oferta si decides ir en esos días.
Por la carretera
El avión tampoco es forzoso en este período. Las líneas de autobuses, a diferencia de las aéreas, no elevan sus tarifas en esta temporada, lo cual las convierte en un fuerte candidato para transportarte, no es difícil encontrar asiento en sus páginas de internet en estas dos semanas. Si intentas comprar boleto al llegar a la terminal la fila será kilométrica y probablemente no hallarás sitio.
Para una familia, el auto proporciona comodidad, independencia y ahorro. La ciudad de México está rodeada de una gran variedad de opciones de destinos a no más de cinco horas. Montañas con cabañas equipadas con chimenea en Valle de Bravo, ríos o circuitos para ciclismo de montaña en Veracruz, valles templados en Morelos o románticos callejones en Guanajuato.
De nuevo, la regla es evitar multitudes. No viajes el primer fin de semana de vacaciones ni regreses el domingo antes de entrar a trabajar. Los atascos de tránsito hacen más largo y tedioso el viaje. Sacrifica un par de días y el viaje será más placentero.
Convertirse en un viajero experto también es cuestión de tiempo. Acompáñanos en un recorrido por los tips para aprovechar estas dos semanas y planea unas vacaciones que pueden ser diferentes gracias a la elección de nuevos lugares en tu propio país.