Estas deliciosas semillas son fieles acompañantes de la comida mexicana, ya que forman parte del famoso pipían, en moles, como el verde en una gran variedad de postres y dulces como; las pepitorias, jamoncillos, palanquetas y en las galletas de pepita que elaboran en Puebla.
En muchos lugares del centro del país, advierte el chef Ricardo Muñoz, que se venden tostadas con sal, sin pelar, de cáscara blanca. Suelen venderse en las calles, solas o hay quien las prefiere con chile y unas gotitas de limón.
En el área de Xalapa, Veracruz, se vende una semilla muy grande a la que se le llama pipián, pues se utiliza para hacer ese guiso; explica el chef, que la calabaza que la produce se llama calabaza pipiana. Es muy común el dulce de pepita llamado jamoncillo; su masa blanca, se debe porque la piel se talla con ceniza para quitarle la parte verde.
En Yucatán se utiliza una variedad de semillas de calabaza pequeñas a las que llaman chichillas. En la ciudad de México se vende mucho en sus calles y en puestos de botanas, ya sea pelada o con cáscara y salada.
Las hay de varios tamaños, hay de aproximadamente un centímetro de largo, las hay medianas y las hay chiquitas y gorditas. Por lo general se tuestan ligeramente en comal.
Es importante consumir esta semilla, ya que aparte de ser sabrosa es nutritiva y aporta al organismo una buena cantidad de vitamina A, C y E, que son poderosos antioxidantes, ya que ayudan a prevenir en envejecimiento prematuro y previenen los padecimiento crónicos degenerativos.
Expertos recomiendan consumirlas frescas y en época cuando hay más, ya que en ocasiones están viejas y guardan insectos, ya que estudios realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México, cuando las semillas ya están viejas, pueden contaminarse con aflatoxinas, el cancerígeno más potente que produce la naturaleza.
mjgj