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Hielo perpetuo

Groenlandia, la mayor isla del mundo, con 2.2 millones de kilómetros cuadrados, está unida al hielo. Ilulissat, Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un ejemplo de sus maravillas
Sábado 14 de noviembre de 2009 Anxo Lamela | El Universal
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Groenlandia, la mayor isla del mundo, con 2.2 millones de kilómetros cuadrados, está unida al hielo. Ilulissat, Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un ejemplo de sus maravillas.

A  300 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, Ilulissat descansa sobre un cabo junto al fiordo helado de Kangia, donde desemboca el glaciar Sermeq Kujalleq, el mayor del hemisferio norte.

Los  56 mil  habitantes de Groenlandia  se dispersan por 15%  de su superficie no helada. Esto le da una belleza única, pero también condiciona y encarece el transporte a la isla, autónoma dentro del Reino de Dinamarca. Un billete de avión  cuesta unos mil euros.

Copenhague es la única conexión aérea permanente. Kangerlussuaq es  la puerta de entrada al oeste del país, la zona más poblada. Air Iceland vuela a Nuuk y a Ilulissat desde Islandia, pero sólo en verano.

A una hora en avión se encuentra Ilulissat. En invierno, el frío congela el mar y las tormentas de nieve hacen imprevisible el transporte aéreo, de ahí que el trineo con perros siga siendo el vehículo más fiable, aunque también se usen motos de nieve. La agencia World of Greenland ofrece viajes en trineo que van de 111 a 3 mil 200 euros por persona.

“Kaperlak”, la noche eterna

En invierno, cuando los 30 grados bajo cero no son infrecuentes, llega el “kaperlak”, la noche eterna en las que el sol es un reflejo tenue e indirecto en la nieve y las auroras boreales producen un efecto lumínico incomparable. En verano, en cambio, el día nunca se acaba: es el sol de medianoche.

El principal atractivo de Ilulissat es el glaciar de más de 56 kilómetros de largo y 10 de ancho, que produce 63 mil millones de toneladas de hielo al año.

Por 360 euros  Air Greenland ofrece vuelos  en helicóptero de hora y media, incluye  una parada en una montaña.

La otra opción,  más económica (60 euros), es un crucero    de dos horas y media al interior del fiordo, donde se pueden contemplar a pocos metros los  icebergs.

La fauna es otro punto fuerte: pájaros, zorros árticos, focas y ballenas, para cuya observación se organizan safaris en verano.

En cuanto a oferta hotelera se tiene desde un albergue juvenil (54 euros por persona) a hoteles de gama media y el Hotel Artic (168 euros)  que  incluye  cinco cabañas en forma de iglú para dos personas.

Visita obligada en Ilulissat es la casa-museo de su ciudadano más ilustre, Knud Rasmussen, el mítico explorador que probó la unidad cultural de los pueblos inuitas.
 
Junto a la desembocadura del fiordo está el poblado de Sermermiut, con restos de los diferentes pueblos inuitas. También permanece el groenlandés, idioma mayoritario de la población, seguido por el danés y el inglés.

En dirección norte, a 70 kilómetros de Ilulissat, se llega al glaciar de Eqi, cuya parte frontal se extiende 3,4 kilómetros y alcanza una altura media de 200 metros. Un barco puede acercase a apenas unos cientos de metros para presenciar de cerca cómo enormes trozos de hielo caen al mar creando pequeños tsunamis.



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