El diseño es inconfundiblemente Cadillac, con la grande parrilla cuadriculada cromada, con el logo al centro, con luces en disposición vertical; líneas angulosas bien marcadas con una línea de carácter ascendente a lo largo de la carrocería, y atrás con las calaveras verticales angostas con luces de LEDs.
Un spoiler trasero y los rines de 20” rematan su imagen deportiva. Por dentro cuenta con un tablero envolvente con toques en aluminio y madera genuina incluyendo palanca y parte superior del volante.
Las vestiduras son en piel y el conjunto denota una buena calidad de materiales y armados. Incluye aire acondicionado electrónico bi-zona, sensores de estacionamiento, sensor de lluvia,
encendido remoto, luces de xenón con nivelación automática y limpiador de faros, asientos delanteros eléctricos, con calefacción y enfriador, soporte lumbar y el del conductor con memorias; homelink, retrovisor electrocrómico y quemacocos panorámico.
El sistema de audio es Bose Surround Sound 5.1 con 10 bocinas, capacidad para 6 discos MP3, DVD con pantallas en cabeceras delanteras, puerto USB y disco duro integrado. En cuanto a
seguridad cuenta con bolsas de aire frontales, laterales y tipo cortina, así como sensor de asiento de pasajero ocupado y de presión de llantas.
En México hay una sola versión con el equipamiento completo excepto sistema de navegación, nuestra unidad a prueba lo tenía porque es un vehículo de evaluación, y esperan ofrecerlo en México pronto.
En la misma pantalla táctil para el GPS se despliega también la información del sistema de audio, climatización y cámara de visión trasera.
En la parte técnica también hay novedades, el motor es un nuevo V6 3.0 de inyección directa, que desarrolla 265 hp, acoplado a una transmisión automática de 6 velocidades con modo
manual, y tracción integral permanente con bloqueo electrónico de diferencial.
La suspensión es independiente en las 4 ruedas con tres niveles de dureza (confort, deportivo o avanzado), y los frenos son de disco ventilado con ABS, reparto de fuerza de frenaje, control de tracción y sistema de estabilidad.
Ponernos al volante de la nueva SRX nos dejó una impresión agridulce, ya que por un lado es notoria la calidad de acabados, armados y lujo que nos rodea, que la ponen en competencia con las marcas premium de abolengo.
Además cuenta con muy buen espacio interior para 5 pasajeros y una gran área de equipaje y carga. Pero en el manejo sentimos que le faltó, el nuevo motor 3.0 hace un buen esfuerzo
pero la camioneta es muy pesada, aunado a la tracción integral y las cifras de máxima potencia y torque del motor se presentan muy arriba en las revoluciones por minuto (rpm), así que es lenta
en arranque, recapturaciones y rebases, con la desventaja de que a altas rpm el motor es ruidoso.
Hubiera sido mejor utilizar aquí el V6 3.6 que ofrece más torque a menores rpm. Y como el motor
tiene que batallar mucho para moverla, eso se refl eja también en el consumo que rondó entre 5 y 6 km/l en nuestras pruebas.
La transmisión no ayuda mucho, piensa demasiado los cambios descendentes y tarda en hacerlos aunque se pise a fondo el acelerador, reacciona mejor en modo sport aunque el consumo se eleva, y en caminos curveados de plano puede ser mejor usar el modo manual.
La suspensión sí nos gustó mucho, puede ser muy confortable en ciudad y ofrecer una buena estabilidad en carretera gracias a sus modos de operación. El frenaje cumple, el pedal tiene buena modulación y no presentaron desvanecimiento.
Vale la pena mencionar también que su radio de giro es muy cerrado para su tamaño y
permite buena maniobrabilidad en lugares estrechos.
La SRX es un paso más de Cadillac para ganarse su lugar en el competido mercado mundial, no hay peros en diseño y calidad, pero el manejo hay que afi narlo un poco, posiblemente el motor V6 turbo ayude en un futuro, aunque hay que reprogramar también la transmisión para que reaccione más rápido, y no estaría mal un certifi cado para weigh-watchers a ver si logran reducirle unos 200 kg que tiene de sobra.