"México es un país con estupendos vinos, a la altura de lo que se produce en el mundo", advierte en entrevista el crítico y periodista español José Peñín, autor de la reconocida guía de vinos de España, identificada con su nombre.
"Acabo de estar en Baja California y fue una grata experiencia. Regreso con infinidad de notas con respecto a los vinos de Valle de Guadalupe, que en general me parecen de sobresaliente puntaje.
"Queda claro que la fabricación de buenos vinos ya no es sólo patrimonio de los países de Mediterráneo europeo. La tecnología y los procesos de organización se han expandido, al grado de que sólo los tontos hacen mal vino en esta época, como dice mi amigo Bertin Osborne".
Oriundo de León, pero afincado desde hace varios años en Madrid, Peñín es además de uno de los críticos más respetados de España, el fundador y director del grupo Peñín, que además de la guía anual de vinos, edita la revista mensual Sibaritas y ofrece diversos servicios de información y consultoría con relación al ámbito vinícola hispano.
"Me han llamado especialmente la atención los vinos de José Luis Durand y los de Hugo D’Acosta. Creo que en Baja California hay un buen manejo de los recursos, así como prácticas inteligentes con relación al clima y el suelo, haciendo énfasis en un buen manejo del riego por goteo. Repito, es una sorpresa, ya que hay vinos modestos con excelente nivel, con una diferencia muy corta con los vinos Premium. Tal vez mi única crítica al estilo bajacaliforniano es que se vendimia un poco tarde", resalta el experto.
Otro de los factores atractivos de Baja California, señala, es la variedad de cepas, como las de origen italiano, o la Zinfandel y la Garnacha, que dan la opción de vinos con carácter, originalidad y presencia, en sintonía con las características del terruño.
"Veo una industria de vanguardia, en pleno desarrollo. También me quedo con una grata impresión en lo que se refiere a envases, etiquetas y presentaciones. Estoy convencido de que los mexicanos están haciendo un excelente trabajo", dice Peñín.
TODO EL CONOCIMIENTO
Una profunda labor de investigación y un registro adecuado de la información han creado una leyenda en torno al conocimiento de Peñín sobre el vino español.
"No es un trabajo en solitario, cuento con un espléndido equipo. Lo importante es enfocarnos a hacer más cosas con todo el cúmulo de información que tenemos. Catamos alrededor de 8 mil 500 vinos al año. Contamos con mucha información de primera mano que en muchas ocasiones no tienen tan clara los Consejos Regulares y el Ministerio de Agricultura.
"Lo importante es usar esa información sin apasionamiento, como un termómetro de la situación nacional. En eso es algo en lo que muchas veces llevamos ventaja a las instituciones, que suelen inclinarse por hablar siempre bien de lo que sucede, sin manejar una posición crítica", advierte.
Para Peñín, en el panorama actual del vino no hay que perder de vista la crisis económica, que ha golpeado severamente a España.
"A pesar de todo se han tomado buenas decisiones, invirtiendo en los suelos propios para la vinicultura, donde la vid puede dar mejores resultados.
"Lo importante no es sólo hacer buenos vinos, sino también venderlos. Ya no podemos ufanarnos de vender más del 60% de nuestra producción a granel. Los españoles somos malos vendedores, se fueron los judíos, que eran los expertos en el comercio, y se quedaron los hidalgos, muy nobles, pero incapaces de negociar. Antes la gente iba al país a comprarnos, pero está visto que ahora hay que salir a hacer la venta", resalta.
LO QUE VIENE
Con relación a las tendencias, Peñín advierte que el mercado se dirige hacia el consumo de vinos más elegantes, potentes y expresivos; dueños de una personalidad y con matices, con menor presencia del alcohol. En ese sentido, los vinos blancos se muestran a la alza.
"En el caso de los españoles, hay que poner especial atención a los vinos provenientes de León y de Calatayud, en Aragón. Por supuesto vienen muy fuertes, con excelente presencia, los productos de Campo de Borja, el denominado Imperio de la Garnacha.
"También recomiendo no perder de vista los vinos de la zona oeste de Madrid, con expresivas notas minerales, y de la parte de Cebreros, hasta hace algunos años todavía de humilde presencia. No hay que olvidar los vinos de Zamora, que están alcanzando muy buenos puntajes", señala Peñín.
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