Para acercar al comensal a manifestaciones únicas del oficio vitivinícola contemporáneo, anteponiendo un criterio hedonístico, la nueva carta del hotel Casa Vieja ofrece grandes vinos de las regiones emblemáticas del mundo. La selección de etiquetas, realizada por Deby Beard, contiene propuestas para personas con una cultura del vino, atentas a gozar de la sofisticación, advierte Luis Fernando Sosa, director del establecimiento.
"Somos un hotel boutique visitado principalmente por extranjeros. Nuestro restaurante no tiene un movimiento similar al de otros hoteles, prácticamente es para atender a nuestros huéspedes, y eventualmente a algunos visitantes previa reservación.
"Nos dedicamos a complacer sus antojos, a prepararles lo que les apetece, no obstante que contamos con un menú base. El vino es parte de esta atención personalizada; no nos interesa mover grandes volúmenes, sino brindar una selección para paladares exigentes", resalta Sosa.
LA PALABRA DE LOS GRANDES
La creación de esta carta, añade Sosa, surge de una conversación de amigos y del interés del establecimiento por brindar una propuesta original en un momento en el que muchas cartas de vinos confunden a los comensales con el exceso de etiquetas que manejan.
"El criterio principal fue el gusto personal, con el interés de compartirlo con los visitantes. La mención de cada vino va acompañada con una frase de Deby que resume su percepción del producto. Esto da un toque de diversión y de reflexión, además se diversas citas de autores famosos en torno a los atributos y los placeres del vino", precisa.
Así, desde el inicio de la carta, hay una festiva provocación para dejarse llevar por la seducción del vino: "La vida es como una botella de vino, algunos se complacen con mirarla y otros con beber hasta el último sorbo".
Más adelante, Deby apunta: "Leí en una revista que Woody Allen le dijo a una mujer a la que quería conquistar: ‘¿Crees en el amor a primera vista, o tengo que pasar de nuevo delante de ti?’ Así es con los vinos, tenemos que darles la oportunidad de pasar nuevamente por nuestros paladares, sentirlos, paladearlos, entender su mensaje, ya que son poesía encerrada en una botella. Por eso les digo que la vida es muy corta para beber mal vino, en mala copa o en mala compañía".
Por si hubiera alguna duda sobre las incuestionables virtudes del producto de la uva, en otra de las páginas de la carta se lee que el viejo Hipócrates, padre de la Medicina, decía que "el vino es cosa maravillosamente apropiada al hombre si, en salud como en enfermedad, se le administra con tino y justa medida".
"Otro científico que respetaba sobre manera el hijo más pródigo de la vid era Sir Alexander Fleming, quien expuso: ‘es la penicilina la que cura a los humanos, pero el vino es el que los hace felices’".
Convencida de que "al mundo del vino se ingresa por una sola puerta: la de los sentidos", la experta redondea sus reflexiones con una frase del escritor francés Marcel Proust: "El aroma y e l sabor de las cosas permanecen durante mucho tiempo, como el alma: listos para hacernos recordar".
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