Ahora volar o controlar una especie de papalote tiene su chiste y un elemento más, un carrito tubular de tres ruedas, dos traseras y una delantera que recibe el nombre de buggy, muy parecido a un go-cart sólo que más pequeño y liviano.
Para todo aquel que sea aficionado al viento le viene como anillo al dedo este deporte extremo que ya tiene su popularidad. Para practicar kitebuggy se necesita agilidad, fuerza y coordinación.
Uno de los tantos lugares donde puede ser practicado es en Jocotitlán, a 30 minutos de Toluca. Aquí se ha diseñado una pista especial para cursos de un día (gratuitos). La segunda ocasión que vayas te rentarán el equipo.
El kite o vela, similar en forma a un parapente, es lo primero que hay que aprender a manejar para después montarte en el carrito y dejarte arrastrar por el viento. Cuidado si eres muy ligero de peso, puede que al soplar el aire tu cuerpo sea levantado unos cuantos metros del piso, pero con la supervisión de los expertos estarás fuera de peligro.
El curso comienza a las nueve de la mañana, cuando los vientos son fuertes y permiten levantar el papalote.
Tiene cuatro líneas o hilos largos que son sujetados, dos en cada mano, y sirven para dar menor o mayor velocidad y frenado. Hay que pararse con las piernas abiertas, formando una escuadra. Extender los brazos tratando de que estén a la altura de los hombros. El kite se eleva, aquí es donde hay que acostumbrarse a dirigirlo hacia donde sople el viento.
El siguiente paso es subirse al tubular. Para su manejo coloca los pies en los estribos. No debes ir mirándolos. Ese el error más frecuente, pues no prestas atención al movimiento de la vela y podrías voltearte.
Los novatos siempre van en línea recta, los giros se empiezan a realizar después de la primera hora de entrenamiento. El chiste de todo es perseguir la corriente de aire.
La pista está diseñada con diferentes tipos de terrenos, tiene áreas de pasto, arena y cemento. La más complicada es la de arena, pues aparte de ir controlando el vehículo hay que evitar que las llantas se atasquen. Cualquier persona puede visitar las instalaciones de Papalotes & Kites, haciendo su reservación con una semana de anticipación.
El buggy tiene un peso de 12 a 25 kilos y es completamente desarmable para poder ser transportado. El peso de las velas –de 500 gramos a 18 kilos– dependerá de la cantidad de hilos.
El viento a tu favor
1. Siempre debes elegir bien qué rumbo tomar, es decir, en qué dirección navegar con respecto del viento.
2. Una vez sentado empieza a bajar la vela a unos seis metros del suelo, con movimientos en forma de 8 desde el centro hacia la dirección que deseas tomar, así no habrá volcaduras.
3. Evita que el kite se vaya hacia atrás de lo contrario el buggy empezará por ir en reversa y lo más probable es que sufras tu primer accidente. Se logran velocidades de 104 kilómetros por hora.
Recomendaciones
Como en todo deporte extremo debes protegerte: casco, rodilleras, coderas, guantes, lentes y seguir las normas de seguridad para terminar una jornada llena de vértigo al rodar a altas velocidades o lograr giros de 360 grados y saltos.
Este deporte no tiene límites de edad para su práctica. Niños de 10 años en adelante pueden disfrutarlo bajo la supervisión de un buen instructor. Si el niño es de complexión delgada, entonces deberá compartir el vehículo con su guía, el cual maniaobrará la vela.
Practícalo y enseña a tus cuates.