Creo que tenía ocho años cuando fui por primera vez. Todavía me arde la espalda con el hecho de pensar en ese viernes que dormí sobre la arena y mi piel se quemó toda. No podía moverme de las ampollas. Pero no me importó, nada impide que hoy regrese a esta costa más alegre que bonita todos los años y la tenga en mi top de “mejores vacaciones”.
Está al sur de Jalisco y cuenta con cinco litorales: Bahía de Navidad, de Tenacatita, Careyes, Chamela y Majahuas. Cada una tiene lo suyo y ya ha sido dividida para cada ocasión. Por ejemplo, a Barra de Navidad es preferible ir en plena luna de miel, aquí las noches son estrelladas y cenar mariscos a la orilla del mar con velas y dos copas de champaña pueden arrancar más que besos.
La energía fluye sin ninguna vitamina, y es que éste es un buen lugar para practicar el esnórquel o el buceo en los arrecifes de coral, incluso, podrás quedarte una semana y tomar un curso para obtener un certificado que después te permita hacerlo en otros mares. El costo de las lecciones es de 350 pesos al día y 60 minutos de aprendizaje.
El año pasado decidimos visitar Majahuas que está a unos minutos de Barra de Navidad, con la intensión de aprender a surfear. Las olas en este lado de la bahía son de mucha más fuerza y altura. Lo único que puedo decir, luego de la experiencia, es que debes tener mucho cuidado, si vienes con el novio o próxima conquista, mejor ni lo intentes, las caídas son para morirse de la pena.
La actividad ofrece instructores que te dan clases de una hora y media durante cinco días. El precio aproximado es de 2 mil 500 pesos por persona.
Otro lugar que debes anotar, si te quedas por un fin de semana, es Tenacatita, una playa donde los fotógrafos se dan vuelo. Es perfecta para conocerla en familia y más cuando los niños son pequeños. Mientras las mamás se ponen bronceador, los papás pueden ir de pesca; o mejor todavía, subirse todos en un velero y recorrer la costa mientras un guía les cuenta sobre el cuidado del medio ambiente y los tipos de peces.
Un buen día debe finalizar con un nado en la alberca o comprando artesanía huichol en las tienditas ubicadas tanto en Navidad, como en Careyes o Chamela. Además de estas artesanías hay sombreros, hamacas, collares, aretes, pulseras o alhajeros elaborados en coral, concha o palma, entre otros productos locales.
De lo que siempre se habla de Costa Alegre son de sus campos de golf, los más importantes son los del hotel Tamarindo, con 18 hoyos y el de Isla de Navidad con 24, ambos de campeonato.
El primero, quizás te sea más familiar, ya que fue visitado por el mandatario francés Nicolas Sarkozy y su esposa Carla Bruni. El segundo es reconocido por sus increíbles vistas al mar, diseñado por el reconocido arquitecto Robert Von Hagge. Ahí yambién se organizan torneos internacionales (www.islanavidad.com/coclub/index.asp).
En zona tropical
Silenciosa, así es el área de Chamela, una isla lista para el retiro espiritual, para acampar y comer con sus habitantes. Ellos te llevan a pescar para después compartir la mesa y quizás por mucho tiempo no desees regresar a casa. No tomes el avión sin antes visitar Careyes y degustar la mejor langosta de México.