Casi cualquier persona con un conocimiento vago de la ciudad de México –con un paseo por Reforma bastaría- identificaría el conocido “Caballito” de Sebastián con la megaurbe azteca.
Y lo mismo ha sucedido con Chihuahua, Torreón, Manzanillo, Villahermosa o Monterrey.
La mano de un artista con una amplia visión estética basada en la geometría, ha sabido adaptarse a los distintos entornos locales para imprimirles su huella.
El referente urbano así, comienza siendo un efecto y termina como una causa de la ciudad en la que se emplaza.
Controvertido
Sebastián no es una persona simplista ni falta de polémica.
A Enrique Carbajal, eso no le ha preocupado. El escultor nacido en Chihuahua en 1947 está acostumbrado a los debates, pues su obra se inscribe dentro de la Generación de la Ruptura, movimiento que rompe el nacionalismo vasconcelista de Rivera, Siqueiros y Orozco. Entre ellos se encontraban Felguérez, Goeritz y José Luis Cuevas.
Su discurso proclamaba, entre otros postulados, la necesidad de dejar de pintar indígenas y paisajes. “Lo mexicano” también hallaba un nuevo discurso en el concierto mundial del arte.
Cambio de nombre
Carbajal llegó a la ciudad de México a los 14 años y muy pronto se encontró en las aulas de la Academia de San Carlos. Ahí sufrió los rigores de la vida y la economía propios de un estudiante sin recursos.
Un día el cansancio lo venció y se quedó dormido en el salón. El maestro llegó y al ver al joven demacrado y cansado lo utilizó como modelo involuntario para explicar las características del San Sebastián de Botticelli.
Tiempo después, Carlos Pellicer le sugirió que sus facciones le recordaban a la misma pintura realizada por San Sebastián. Así que el joven artista cambió la firma de “E.Carbajal” por el seudónimo que le reconoce en todo el mundo: “Sebastián”.
Hoy, el escultor ostenta entre muchos títulos, ser miembro honorario de la Real Academia de Artes de Holanda.
Obra pública en México
En 1992, colocó el famoso Caballito en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México.
El Centro Cultural Universitario cuenta con dos piezas sebastinas: Aniversario y Homenaje a Tamayo. Ciudad Nezahualcóyotl cuenta con un coyote de difícil resolución geométrica.
La cascada de encargos le llevó a hacer la Puerta de Chihuahua, su estado natal, la Gran Puerta de México en Matamoros, la Puerta de Monterrey y el homenaje al mestizaje en Chetumal.
El estado de Colima acoge en Manzanillo el Pez Vela, animal símbolo de ese puerto.
En Torreón emplazó El Torreón al porvenir en el centenario de la ciudad, la Puerta de Torreón y el Vuelo del halcón.
Kioto, Alcalá de Henares y Toledo cuentan también con las piezas del chihuahuense.
Sebastián deja más que una estructura metálica en las calles y arma parte de la propia urbe.
Para saber más del artista: el libro Geometría Emocional.