El mes de agosto ha terminado. El clima del DF es impredecible. Los que coexistimos aquí todos los días son una sorpresa. Puede hacer calor, después llover y por la madrugada un aire te haga titiritar.
Por la seguridad, no hay que preocuparse. En el Centro Histórico, por ejemplo, las 24 horas hay uno o dos policías en cada esquina para vigilar que todo marche bien. En la Roma, Condesa o Polanco se patrullan las calles aproximadamente cada 30 minutos. Pero como opinan los visitantes de otras ciudades, sea Nueva York o Londres, la precaución es un instrumento constante del que desbanda las colonias o ha decidido vivir de noche.
Si llevas tu auto, recuerda que es mejor no pasarse de copas, además hay alcoholímetros de jueves a sábado en 10 puntos claves de la ciudad, como Insurgentes, Zona Rosa o Tlalpan, y desde las 21 horas. Otro punto, es que aquí las distancias no se miden en kilómetros, sino en horas. Y pensándolo bien, mejor tómalo con calma, los defeños siempre llegamos tarde a cualquier lugar.
Preferimos no dormir
Las campanas que se escuchan son las de Catedral, o no, más bien es el reloj de la Torre Latino (1). Son las 19 horas. En el DF durante el verano el sol se oculta a las ocho.
Aunque paso por aquí todos los días creo que sólo he subido a observar la panorámica del piso 42 tres veces. Tengo tiempo, quede de verme con Rubén hasta las ocho. Entrada: 50 pesos. Abre de 9 a 22 horas todos los días. www.torrelatino.com
Leo una placa: “aquí se filmó Sólo con tu pareja en 1991”, y se me viene a la mente esa escena. Bajo un piso y entró a El Miralto (www.miralto.com.mx), el restaurante de la torre, su especialidad es la sopa de cebolla. Las cervezas cuestan 30 pesos. Pienso que es una buena idea, pero para otra ocasión, mejor me voy, debo caminar hasta la calle de Regina (2).
Bajo por Madero y me la imagino en un par de años completamente peatonal, tal y como le ocurrió al ahora conocido Corredor Cultural Regina, que va desde Isabel La Católica a 5 de Febrero.
Hay clínicas de arte como la Galería Sala de Urgencias, restaurantes italianos como Los Canallas, y casas que combinan la venta de juguetes, el servicio de restaurante y el té: Pitahaya.
“La verdad es que es más bonita de noche”, pienso, Regina se ilumina de naranjas y rosas, se suelta el cabello y se pinta las uñas. A medida que pasa la noche llegan los patinadores, los roqueros y los intelectuales que quieren charlar.
Es un sitio para tomar un trago y sentarse. Ahí está La Bota, que también es restaurante y es bien famoso por su decoración, cuadros y piezas de todo el mundo. Su dueño si que ha viajado. Está en el número 48 y abre a partir de las 13 horas.
Mientras espero, el tequila me hace entrar en calor. Noto que este barrio es de transición, donde se puede estar recargado en la pared con una chela en la mano y un chico en bicicleta te rosa los pies. Dónde a las diez de la noche no importa si ya no cabes en el bar, igual te quedas en una esquina y sigues la plática o escuchas atento al que toca la guitarra. Otros prefieren echarle monedas a la estatua disfrazada de “El joven manos de tijera”, y tú, sólo sonríes imaginando que si fueras él, ya te hubieras puesto un traje de Michael Jackson. En fin, que tú amigo ni llega y como dije en un principio, hace hambre.
“ Toño me das la cuenta”, grito y le hago una seña con la mano. Tomó mi bolsa y me despido con un bye. Lo que me hace acordar que tiene razón ese Fuget– el escritor chileno-, en el DF todos se despiden con un bye
Son las nueve, llego rayando a la Lonchería La Rambla (3). Don Sergio está al frente de este sitio con más de 85 años de existencia y con las mejores tortas de bacalao que he probado. Como dice mi amigo Enrique: “Aquí siempre es Navidad”. El secreto, según don Sergio, son sus ingredientes, entre ellos el aceite de oliva y los morrones. Una torta cuesta 30 pesitos, pero también hay de pavo por 15. Está en la calle de Motolinía, en el número 38. Abre todos los días de 9 a 21 horas.
Ahora sí, panza llena y hago un par de llamadas para encontrarme con unas amigas en la cantina Río de La Plata, en la calle de Cuba 39 (4). El lugar tiene buen ambiente, la música es gracias a su rocola que bien pone una ranchera o una de “la Maldita”. Su barra vende de todo, pero la promoción de las chelas a 20 pesos se lleva el premio. Te las sirven con palomitas o chicharrones con salsa tabasco. Es un buen sitio para ligar, y para iniciar la fiesta. El problema es que al paso de la noche ya no te puedes ni mover y mucho menos esperes que la mesera te lleve un trago. Así que, cambio de escenario.
Y el que ya está listo es el Bar Alfonso (5). No, no está cerrado. Abre a partir de las 21 horas. Además de su decoración e historia, desde 1930, tiene una bebida conmemorativa: le llaman Motolinía 18 y entre otras cosas lleva vodka, arándano y limón. Cuesta 50 pesos. Dice su dueño que para el próximo año planea convertirlo en el Museo del Tequila. Ojo, no tiene nada que ver con el que harán en Garibaldi. www.baralfonso.com.mx
Aunque en este bar se pone música para bailar, el rey de la electrónica es el Pasaje América, además, hay fines de semana que se ponen after, el único detalle es que debes asegurar la invitación, checa cómo obtenerla en www.pasajeamerica.tv y de paso sabrás que DJ tocará el próximo fin de semana.. El cóver es de 100 pesos.
Para echar un sueñito tipo cinco de la mañana, te recomendamos ir a Mexico City Hostel(6), en la calle de República de Brasil 8. Las habitaciones por persona son de 250 pesos. Servicio las 24 horas. Teléfono: 5512 3666.
Pero la verdad es que luego de tanto sacudón de cuerpo lo que uno tiene es hambre. La buena es que La Blanca (7) abre desde las seis de la mañana. Esta cafetería, que funciona desde 1915, ha visto desfilar a luchadores como El Negro Casas, boxeadores como el Finito López y actores como Héctor Bonilla y Lucia Méndez. Hay chilaquiles, tamales oaxaqueños y unas conchitas recién horneadas. Eso, más su café con leche traído desde Veracruz.
Pero no hay mejor recomendación que la de su famoso comensal, don Chencho, con 101 años de edad. Trabaja como vigilante y se hace acompañar de su hijo. Ya no sabe cuánto tiempo tiene de venir a La Blanca, pero le gusta pedir sus tortitas de arroz, o el plato cubano con huevo, picadillo, plátano frito. Don Chencho celebró aquí su cumpleaños y confiar en su paladar es más que una garantía ¿Será que por lo que come aquí se conserva tan jovial? Está en la calle 5 de Mayo. Gasto por comensal en desayunos: 60 pesos. Teléfono 5510 0399.
Si nos ponemos estrictos y seguimos al pie de la letra lo de la semana inglesa, entonces los viernes siempre serán los viernes, y más animados se pondrán si caen en quincena.
Para tener éxito esta noche, llega temprano, La Condesa y La Roma son zonas complicadas para estacionarse y aunque estés una hora antes de lo acordado, tendrás la ventaja de que casi en cada cuadra encontrarás una tienda de diseño para babosear. Chic by Accident (1) la conocí al buscar la calle de Colima, donde está ubicada. Tiene piezas únicas del siglo XX. Todas ellas forman parte de la colección del francés y dueño Emmanuel Picault. Hay sillones, ceniceros y candelabros de 1970. Del precio, mejor ni hablamos, pero pasarás varios minutos embobado. www.chicbyaccident.com
El reloj marca las ocho con 30 minutos y Michoacán está a un par de cuadras. Avanzas y llegas al Restaurante Canneo (2) en el número 126. Su especialidad es la cocina mexicana.
Entras, ya te esperan y tomas tu lugar. La bienvenida se hace con un mezcal, acompañado por unas tlayudas. Luego, el plato fuerte puede ser un mole o un clásico pescado a la naranja. La música es suave, de un disco de Putumayo. Toman dos mezcales más y miran por la terraza cómo la noche ha caído. Es momento de salir. www.canneo.com
Y para ya sentirnos medio españoles y seguir como ellos dicen, en la “marcha”, no lo pensamos dos veces y llegamos al Covadonga (3) en la calle de Puebla 121, hacia la Roma. En este restaurante-cantina no hay música, sino mesas llenas de personas con cervezas, vino o tequila. En la barra, el escritor Xavier Velasco charla sobre la última rola de los Arctic Monkeys. Sí, aquí hasta los cuadros de Van Gogh tienen onda. Los meseros son como de los cincuenta y a veces hay grupos de pop amenizando el lugar. Un caballito de tequila por 45 pesos.
Pedimos a los del parking el auto y bajamos hacia Álvaro Obregón para llegar al Tokio Bar (4) www.tokyopop-bar.com, no hay cóver, los tragos están a precio y la música es rock pop. Si se quiere amanecer tienes que ponerte alerta, es frecuente que siempre se organice seguirla en casa de alguien . O bien salir hacia Insurgentes y ver si el Rioma(Entre Michoacán y Aguascalientes) tiene noche after y el dj ganas de tocar. El día se hace real como a las siete, momento de parar y recuperar energías, es sábado y el restaurante de Casa Lamm (6) (www.casalamm.com.mx), nos espera con unas enchiladas verdes con doble salsa y café. 100 pesos.
Será por la altura o por eso de que está edificada sobre los cerros. No se sabe, pero el misterio que Santa Fe encierra, su éxito y ese tipo de moda que ha hecho que empresarios muden sus oficinas, restaurantes y hoteles aquí, ha provocado que muchos se tomen como pretexto constante el “hay mucho tráfico para entrar al periférico”. ¡Mentirosos! Lo único que buscan es quedarse más tiempo en el bar.
Y se les perdona, yo haría lo mismo si tuviera en la mano un martini frapeado de mango de la barra del hotel Distrito Capital (www.hoteldistritocapital.co). Además, el diseño de este lugar, basado en el minimalismo y sus tonos en chocolate, hacen que de alguna forma te relajes y olvides que estás en la ciudad, más si prefieres tomar el trago en su terraza con vista a la alberca. El concierto comienza a las 21 horas, ahora sí es momento de ir hacia Polanco.
El lugar: Anthropology Live Music Club (1), un foro ubicado en el Club Plaza Masaryk donde se presentan músicos internacionales de jazz, rock y grupos de blues. Los boletos van desde los 650 pesos. www.anthropology.com.mx
Para cenar está el Chiringuito (2), un restaurante de cocina española y vinos para maridar. Además se pone de ambiente, las personas se levantan de su silla y forma un círculo para rodear la mesa servida con platillos para compartir.
Son famosos sus montaditos, tapas, croquetas, pinchos y pescados. La sobremesa debe hacerse con un anís. Está en Emilio Castelar 107.
Reserva: 5280 5277.
Para seguir la charla y continuar con el tema de los conciertos, Chocolat Bar (3) en la calle de Gutenberg 238, esquina Mariano Escobedo, es la recomendación del mes. El sitio es frecuentado por muchos famosos. Los miércoles el bar ofrece palomazos de músicos gratis. Han estado Dildo, Los Milky Brothers y hasta Kerigma. O sea que, siempre hay qué ver. La bebida especial de la casa es el Chocolat Shot, no sabemos qué tiene, pero alcohol seguro, la receta es su secreto.
Lo malo de los sitios de moda es que se llenan a determinada hora y a muchos no nos gusta que se nos arrugue el traje, así que vamos a un clásico polanquero, al Buá (4).
Está en la calle de Juan Vázquez de Mella 481. La música es electrónica y pop. Aunque es un lugar pequeño, también a él acuden muchos faranduleros. Es para pasar una noche exclusiva porque todavía conserva ese mude de discoteca con juego de luces y mesitas donde puedes picar quesos, carnes frías o pizza. Pide un Perla Negra (sólo no te excedas porque aquí lo preparan muy cargado). Gasto aproximado por persona: 500 pesos.
Si de verdad quieres ver el amanecer de un nuevo día, no hay mejor lugar para ello que una habitación del Hotel JW Marriott (5). Aquí, además de tomar algún jugo que refresque tanto punchis punchis, ofrecen habitaciones con vista al bosque de Chapultepec. Por ejemplo, para la noche del 15 de septiembre se armó un paquete por mil 700 pesos por noche con desayuno incluido y otras amenidades. Puedes reservar al 5999 0000.
Pero si más bien, checas que no es tan de madrugada pero tienes un huequito en el estómago y quieres comer antes de ir a casa, Au Pied de Cochon (6), en la calle de Campos Elíseos 218, es la opción. Funciona las 24 horas.
Si llegas a las tres de la mañana pide unos chilaquiles. O para un buen desayuno, sigue la recomendación del chef Stephane Thomas: ordena un hojaldre de jamón con huevos; o si vienes acompañado, la fuente de mariscos del rey. Prueba los jugos de frutas y combinaciones de fresa y maracuyá. Cura la cruda desde 175 pesos.
www.aupieddecochon.com.mx
La otra, y para que te sientas a la moda, es visitar el Restaurante Diana del Hotel St. Regis México (Paseo de La Reforma 439), que aunque ya está fuera de la zona de Polanco tiene un desayuno elegante para dos personas con botella de champaña, jugo, plato de fruta y huevos Benedict. Gasto promedio: 250 pesos por persona.
Antes de salir
Leer Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. Consultar la cartelera de exposiciones en www.cultura.df.gob.mx o la página web www.deantro.com con fiestas y eventos de la ciudad.