Jessica Servín
El Universal
Sábado 04 de julio de 2009
Desde la ventana del avión un cielo grisáceo no deja ver lo que en pocos minutos estaremos conociendo a pie, y es que, no importa que mes sea, en Lima siempre está a punto de llover.
11:00 horas
Lo primero, luego de ocho horas de vuelo es dejarse abrazar por la habitación del hotel, mejor si tiene vista al centro histórico, y tomar un baño caliente para olvidar el cansancio de horas sin dormir. Después hay que salir con mucha hambre e ir al barrio de Miraflores, entrar al restaurante Rosa Náutica (www.larosanautica.com) y ordenar una de sus especialidades: los mariscos, un coctel con todo, acompañado de una chicha morada, bebida hecha con maíz morado y frutas.
14:00 horas
Muy cerca del restaurante caminamos unas cuadras para encontrarnos con el Parque del Amor, ahí está nuestro guía, Pedro, quien nos lleva al corazón de la urbe para visitar la plaza de San Martín, la de Armas y el Palacio de Gobierno. Seguimos hacia la catedral y al Palacio del Arzobispado, este edificio parece haber sido traído de Egipto, su diseño es de tipo arabesco. Después de un rato, Pedro dice que nos tiene que mostrar algo que nos dejará helados. Desconfiamos, pero al ver que es el Templo de San Francisco, entramos sin tener la mayor preocupación.
Bajamos unos escalones y sí, no podemos creer lo que vemos, un montón de catacumbas llenas de huesos humanos, formados perfectamente. Son los restos de los habitantes de esta ciudad que antes eran sepultados aquí. Pero mejor vamos a algo más agradable y visitamos una pequeña cantina ubicada justo atrás el templo. La atiende don Mario y dice que él hace el mejor pisco sour. Su precio es de cuatro dólares.
17:00 horas
Aquí termina la labor del guía (25 dólares, por persona), pero nos recomienda conocer el Museo Larco (www.museolarco.org). Habrá que darnos prisa, lo cierran a las 18 horas. Aquí está la colección más grande de cerámicas de culturas preincaicas del país, pero su mayor atractivo, es una sala de piezas eróticas de la misma época que es inevitable no estudiar. Entrada: dos dólares.
20:00 horas
Nos falta darle una vuelta más a Mariflores, en el barrio de San Isidro. Y seguimos hacia el Parque del Olivar, sus alrededores están llenos de más restaurantes, tiendas de artesanías y librerías donde se puede conseguir literatura de autores peruanos y algunas extrañezas de Vargas Llosa. Pero mejor vamos acicalándonos para la hora de la cena y una pequeña siesta no nos caería nada mal.
23:00 horas
La calle de las pizzas en Miraflores es muy recomendable para cenar y seguir la noche bailando. Pero para contagiarse de Perú hay que ir con los mejores y en eso no hay discusión: Astrid y Gastón (www.astridygaston.com) son los maestros. Ojo, debes reservar. Ya en tu mesa pide cualquiera de los platillos de la carta. A mi me sedujeron los langostinos en salsa de mandarina. Luego de esta cena de auténticos reyes lo mejor es darle tiempo a la digestión y seguir reteniendo los sabores en la boca mientras el sueño llega.
7:00 horas
Decidimos tomar el paseo del Tren de la Fiesta (www.lomaverdeperu.com). Dura 12 horas y llega a Huancayo, en le valle de Mantaro. Es un recorrido por los paisajes naturales de Perú con merengue y pisco en su vagón llamado el Infiernillo. Sale dos veces al mes y sería un pecado mortal no subir y disfrutar de medio día de fiesta al estilo sudamericano. Llegando a Huancayo es mejor quedarse ahí.
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