PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.— No puedo ver mi mano aunque la acerque a mis ojos. Escucho el goteo del agua que se desliza por las estalactitas. Estoy en una caverna y a la mitad de La Alegría, una ruta del parque natural Río Secreto, a 20 minutos de Playa.
Hemos tenido que colocarnos un casco para amortiguar los posibles golpes contra estas formaciones rocosas. Aunque cada quién lleva su linterna, esta apenas nos ilumina el camino a lo largo de salones naturales, cargados de corales petrificados, estalacticas y estalagmitas de diversos tamaños y grosores que se han ido formando desde hace 65 millones de años. Lo que pisamos, alguna vez fue mar.
El agua cubre mis pies y un pez ciego escapa de mis pasos. Se acaba el suelo, debemos nadar en una de las cuatro fosas que conforman el recorrido. La última tiene una profundidad de 20 metros. Durante una hora se realiza la misma mecánica: caminar y nadar.
La historia de estas cavernas se esculpió con mucha paciencia, desde que en Chicxulub cayó un meteorito y formó ese territorio tan característico de la península de Yucatán. Gota a gota se formó este escenario gracias a una iguana que se resistía a ser atrapada.
El viaje es alucinante pero como todo “palacio” como lo definen los guías, no te puedes llevar nada, ni siquiera un grano de arena.
Esos picos filosos que parecen caer como lanzas del techo hacen que agachemos la cabeza para continuar el camino. No faltan los tropezones ni los raspones en piernas y brazos. En el suelo encontramos piedritas blancas, son perlas de caverna que se han formado con una simple gota de agua. Muchos años han tenido que pasar para que tomen su forma redonda y textura lisa.
Para entrar, además de usar el traje de neopreno y zapatos antiderrapantes que se proporciona a cada visitante, hay que despojarse de todo químico que pudiéramos traer: bronceador, desodorante, cremas para peinar, incluso bloqueador. Y allá, adentro, es necesario tener sumo cuidado de no tocar las estalactitas o estalagmitas, pues implica frenar su crecimiento.