Desde hace tres años,
aproximadamente 40% del empleo formal generado en el país se realiza a través
de outsourcing, es decir, cuatro de cada 10 trabajadores tiene ninguna o
mínimas prestaciones, dijo en entrevista el investigador del Departamento de
Finanzas y Economía del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, José
Luis de la Cruz.
El outsourcing conlleva
un "boquete"
en
las finanzas públicas por el incumplimiento de obligaciones patronales, como el
pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y cuotas por concepto de IMSS e
Infonavit.
De hecho, las
expectativas de nuevas contrataciones cayeron a menos 5.0%, y es cada vez más
frecuente que los empresarios opten por las contrataciones temporales.
A decir del
investigador, el gobierno federal tolera a estas empresas al representar "una válvula de
escape" para disminuir el desempleo.
Para muestra, la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo informó que la tasa de desocupación se
colocó en 5.25% de la Población Económicamente Activa en abril pasado, la
segunda más alta del año.
"En un afán por generar
empleo, aunque sea en condiciones no adecuadas, el gobierno federal no ha sido
lo suficientemente estricto para regular la actividad de outsourcing, lo que
daña las finanzas públicas y la seguridad social de las personas" , opinó.
De la Cruz expuso que
ante la crisis económica, la contracción a través de outsourcing "es una moda" para las empresas, por
lo que urge regularizar esta situación.
El problema de fondo,
explicó, es un débil sistema productivo por el que se recurre a soluciones
intermedias que muchas veces están fuera de la ley y que a largo plazo serán un
problema social y de finanzas públicas.
Tal es el caso de un
empleado de la empresa de outsourcing "TMP de México" que subcontrata personal
para una televisora, entre otras empresas. El trabajador comentó que su
contratación es mensual, sin ningún tipo de prestación social, por lo que en
caso de enfermedad debe cubrir sus gastos.
Sostuvo que la razón por
la que acepta trabajar bajo estas
condiciones es la poca oportunidad laboral que existe en el país con un
salario bien remunerado, aunque se cuente con un aceptable nivel académico.
El director general de
la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH) , Marco
Martínez, detalló que es difícil saber el número exacto de empresas que ofrecen
servicios de terciarización, pero estima que hay alrededor de 700 a nivel
nacional.
Aseveró que los costos
de reclutamiento y selección de personal se incrementan con empresas que tienen
giros diferentes al de recursos humanos, por ello es más rentable acudir a una
empresa de outsorcing.
En tanto, el gerente
comercial regional de Manpower, Fidel Arroyo, dijo que en los últimos años
creció la necesidad de los empresarios de evaluar sus sistemas de contratación
de personal.
"La gente está
volteando mucho al esquema de empleo temporal" en todas las regiones
del país, y aseguró que en el segundo trimestre aumentó la demanda de clientes
en cuanto a consultoría y asesoramiento para toma de decisiones en materia de
contratación.
Sin embargo, dijo,
durante el segundo trimestre del año, por la crisis económica, se registró en
México una disminución de las expectativas de contratación de los empleadores
de menos 5% en prácticamente todos los sectores productivos.
Puntualizó que hoy el
empleo temporal es una opción para que las empresas continúen en el mercado
ante la crisis económica.
No obstante, el abogado
laboral, Héctor Barba, insistió en que la subcontratación o terciarización es
ilegal, porque la empresa para la que realmente labora el trabajador evade
responsabilidades patronales y fiscales.
Además, la empresa de
outsourcing paga al empleado salarios que no corresponden a su capacidad
laboral y prestaciones, cuando las ofrece, menores a las que marca la ley.
"Pagan a los
trabajadores salarios y prestaciones muy por debajo de las que prevalecen en la
empresa donde presta sus servicios y esto es una situación totalmente
ilegal" , aseguró el abogado.
Dijo que si bien aún así existe
una relación laboral, se cae en otra ilegalidad porque se crea una figura
patronal ficticia, toda vez que el trabajador presta sus servicios a otra
persona a la que fue contratada.
amr