Después
de este periodo de crisis sanitaria, un buen número de empleados ya no
regresarán a sus fuentes originales de empleo, debido a que buscaron
emplearse en otros sectores, o bien, en la informalidad.
De
acuerdo Manuel Delgado Téllez, director general de los restaurantes
Potzolcalli, de los mil 200 trabajadores que emplean los 30
establecimientos del corporativo, 20% ya no regresó debido a que se
buscaron nuevas ocupaciones durante el periodo que duró la alerta
sanitaria.
El
directivo interpreta este fenómeno como una respuesta normal de una
persona que tiene cuentas pendientes por liquidar, ya sea por créditos
o servicios en casa, además del consumo regular que las familias
demandan.
Pero
la ausencia de trabajadores la ha representado a Potzolcalli otro gran
problema por la parte operativa, sobre todo ahora que se acerca el 10
de mayo, día en que los consumidores mexicanos festeja a la madre.
Carlos
Roberts, presidente de la Asociación Mexicana de Franquicias, comentó
que el saldo para los más de mil 500 puntos de venta de diversas
franquicias del DF es de una baja en las ventas de 90%.
"Estamos verdaderamente consternados porque la industria ha recibido uno de los peores golpes en su historia, jamás habíamos
tenido una situación que reflejara caídas de ventas de más del 90% en varios días consecutivos de cierre obligado", advirtió directivo.
Jesús
Marcín, gerente del área legal de Ernst & Young México, dijo que es
posible que existe la posibilidad de que muchos trabajadores ya no
regresen a sus lugares originales de trabajo.
"Ya
se traían los efectos de la crisis financiera", explica el consultor y
añade que las personas al dejar de percibir dinero y verse presionados
por sus diversos acreedores, tuvieron que buscarse un nuevo empleo.
La experiencia
Esperanza
Ríos se quedó sin empleo en diciembre del año pasado, su empleo durante
nueve años fue cocinar para uno de los restaurantes de la cadena
Sanborn's.
Y como no logró obtener un nuevo empleo, tuvo que abrir una fonda de comida.
"Desde
el primer día llegó gente y así estaba recuperándome con los gastos de
las niñas, las cosas iban mucho mejor de lo que pensaba, hasta que la
dichosa influenza vino a terminar con mi negocio porque ni las moscas
se paran", cuenta.
Añadió
que ante la desesperación comenzó a repartir desde el viernes pasado,
volantes hechos a mano en el que ofrecía sus servicios de lavado y
planchado a domicilio. "Estoy realmente preocupada pero en tiempos de
hambre hay que rascarle a lo que sea, así que se me ocurrió emprender
nuevas cosas", dijo.
amr