La crisis económica desencadenó el crecimiento de esta empresa. En medio de una época marcada por despidos masivos, las liquidaciones y finiquitos se convirtieron en aliados de un señor que se dice llamar Molletes.
“Estaba previsto un alza en las ventas, pero no a esta magnitud”, reconoce Eduardo Sierra González, director de la firma, quien en entrevista apunta que de ocho unidades en operación se prevé incrementar la presencia de la marca en al menos 19 puntos este mismo año.
Ciudades como Mexicali, Baja California; o Nogales, Ciudad Obregón y Hermosillo, en Sonora; Monterrey, Guadalajara, Villahermosa y Mérida, se sumarán al mapa de Sr. Molletes, empresa surgida hace 34 años en Durango por iniciativa de Amira González de Sierra, madre del entrevistado.
El pasatiempo se convirtió en un negocio familiar y, una vez probado el éxito, la marca exploró el modelo de franquicias para crecer.
Para ello, Eduardo Sierra cursó una maestría en Derecho Corporativo en la Universidad Anáhuac del Norte y alistó los manuales de operación de su empresa, de la que tomó las riendas en 1997.
Desde entonces se renovó la identidad de la marca y se sustituyeron los muebles de caoba y ambiente tradicional por un espacio más fresco y actual, aunque se conservó el menú con 17 variedades de molletes que Amira González perfeccionó con su sazón.
El negocio había pasado ya de un pequeño local al interior de una tienda de decoraciones a una firme promesa de la gastronomía nacional, porque si bien los molletes no eran como se conocen hoy día, pues se trata de un alimento árabe que España tropicalizó, sí fueron los mexicanos quienes se encargaron de añadir frijoles y queso al pan.
Entre carnes frías, guisos y demás ingredientes, Sr. Molletes busca atraer a todo tipo de comensales. El bajo precio de sus platillos permite llegar a segmentos de la población económicamente castigados o de altos ingresos, apunta Sierra González.
Incluso, por la versatilidad de este alimento no se encasilla en una hora del día.
“Bien puede comerse como desayuno, comida o cena”, refiere.
Con dos años como franquicia, Sr. Molletes observa una gran oportunidad de crecimiento en la crisis. “Si te quedas de brazos cruzados sí te va mal, pero si se busca la forma de salir, siempre hay oportunidades”, asegura el director de la empresa.
El monto de inversión para abrir una sucursal de esta marca ronda los 500 mil pesos, ya sea en el concepto exprés, diseñado para las zonas de comida rápida en las plazas comerciales, o bien como restaurante con espacio para 50 asientos.
Entre los planes de la empresa destaca llegar a 100 unidades dentro de los próximos cinco años y antes, para 2011 arribar a Estados Unidos.
Sierra González asegura que otra ventaja de su empresa es que por ahora no existe competencia directa dentro de todo el segmento de alimentos en el país.
amr