Este clásico jardín italiano fue el consuelo del cardenal Hipólito II d’Este –vástago de Lucrecia Borgia- al fallar en su intento por convertirse en Papa.
Se retiró a Tivoli y ahí mandó construir su palacio, Villa d’Este, con un jardín a manera de terrazas de estilo manierista y elementos barrocos, Ostentosa como su dueño, con más de 50 fuentes, estatuas -como la de Hércules-, estanques, grutas artificiales, escalinatas, caminos caprichosos.
En este paisaje fantástico es fácil imaginarse a ninfas escondiéndose bajo la sombra de los árboles.
Hay que prestar atención a la Avenida de las Cien Fuentes, a las fuentes de los Dragones, de la Rometta -una reproducción de los monumentos romanos, y la Fuente del Órgano que aún produce sonidos musicales por medio de un sistema hidráulico. En ocasiones se ofrecen pequeños “conciertos” a los visitantes. Las obras comenzaron en 1560 y terminaron en 1572.
Desde entonces se han restaurado, abandonado y vuelto a rescatar.
Detalles de la visita
Sugerimos cenar en el restaurante ubicado en una de las terrazas.
Tivoli se localiza a tan sólo 31 kilómetros de Roma. Lo más cómodo es llegar en autobús. La villa está a dos minutos de la estación.
Precios: entradas, 6.50 euros; visitas guiadas en español (110 euros) y audioguías (4 euros). www.villadestetivoli.info