El más reciente disparo en "Las Guerras del Alcohol" provino del otro lado del Atlántico el mes pasado. Investigadores británicos que estudiaron el comportamiento de casi 1.3 millones de mujeres durante años concluyeron que tomarse diario una copa de vino, una botella de cerveza u otra bebida alcohólica eleva el riesgo general de cáncer en 6%.
Fue una noticia aleccionadora, suficiente para impulsar a algunos bebedores a poner el corcho de vuelta en su lugar.
"Muchos de mis propios amigos y colegas dijeron, ‘vaya, creo que debo dejar de tomar'", recordó Eric Rimm, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard que ha estudiado los efectos del alcohol.
Pero, espere un minuto. ¿Qué hay con los estudios de la misma Harvard, publicados durante la última década y media en la revista médica New England Journal of Medicine, que determinaron que las mujeres de más de 50 años que beben de uno a tres tragos a la semana viven más tiempo? ¿Y los estudios que concluyeron que los hombres que beben al menos tres o cuatro días a la semana sufren menos ataques cardiacos?
Y considere esto: un estudio publicado este mes mostró que una copa de vino al día podría proteger de un precursor del cáncer de esófago.
No hay una respuesta precisa respecto de si el alcohol es bueno o malo para usted. Al final, la decisión de beber --o no-- podría ser determinada por una percepción del riesgo personal. Alguien ya en riesgo por una enfermedad cardiaca podría decidir que una copa de merlot diaria es algo bueno. Alguien más, cuya madre y hermana murieron de cáncer de pecho, podría concluir que no vale la pena correr el riesgo de tomar la misma copa de vino.
Incluso la edad y el género pueden ser considerados dentro de la ecuación. Por ejemplo, al envejecer, el riesgo de la mujer de sufrir una enfermedad cardiovascular que amenace su vida se eleva drásticamente.
Es en este contexto en que proliferan los estudios, a favor y en contra. Nunca ha existido una evaluación médica sobre el alcohol que sea un estándar de oro --del tipo usado para evaluar la seguridad y eficacia de los productos farmacéuticos--, aunque algunos especialistas piensan que el momento de establecerlo ha llegado.
Incluso personas cuyo trabajo es estudiar los efectos del alcohol sobre la salud reconocen que es fácil confundirse ante el bombardeo de estudios médicos contradictorios.
"¿Qué mensaje debemos sacar de todos estos estudios? Es justo decir que ningún estudio va a favorecer un mayor consumo de alcohol", indicó la doctora Wendy Chen, especialista en cáncer mamario del Instituto del Cáncer Dana-Farber. "Ningún doctor va a decirle, ‘para proteger su corazón, beba un paquete de seis cervezas todos los días'". (Traducción: Gregorio Narváez).
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