Cuatro niños fueron curados de alergia a los cacahuates por un equipo de científicos británicos, con lo que se ha dado un gran paso para encontrar una terapia de tipo inmunológico para acabar con este problema.
A pesar de parecer un logro pequeño, este representa el primer programa que ayudará a poder comer este alimento que es de gran éxito en el mundo, afirmaron los expertos de un hospital de Addenbrooke en Cambridge.
El estudio estuvo dirigido por el doctor Andy Clark, en el cual se dio seguimiento por seis meses a la evolución de cuatro niños que sufrían de una alergia pronunciada hacia los cacahuates, la cual repercute en problemas respiratorios.
La revista "Allergy" fue la encargada de publicar los resultados del estudio. Los niños comenzaron tomando dosis diarias de 5 miligramos de harina de cacahuate la cual fue aumentando progresivamente hasta llegar a 800 miligramos, que sería el equivalente a 5 cacahuates.
Cuando este estudio terminó los niños desarrollaron una tolerancia hacia estos y eran capaces de comer hasta doce cacahuates al día sin riesgo de sufrir anafilaxis, la cual es derivada de la alergia y pone en riesgo la vida del paciente.
El niño Michale Frost, de nueve años, había padecido de esta alergia grave hacia los cacahuates desde su nacimiento, aunque su madre Kate Frost asegura que el estudio le ha cambiado la vida. "Es muy difícil describir la gran diferencia que (el resultado de la investigación) supone no sólo en la vida de Michael, sino en la de todos nosotros" , comentó la madre.
En muchas ocasiones una alergia puede considerarse de baja importancia, no obstante llega a ser muy incomoda para la vida diaria, "Una alergia a los cacahuetes -agregó Kate Frost- afecta a toda la familia. No puedes ir a un restaurante. Si tu hijo va a una fiesta de cumpleaños, tiene que llevar su propia comida" .
Esta cura no es permanente, pero si los niños continúan tomando su dosis diaria podrán mantener esa tolerancia, expresó el médico Andy Clark.
El objetivo de su equipo es "encontrar un tratamiento" que permita a los niños alérgicos darles al confianza para comer lo que gusten, lo que equivale a que tengan una mejor calidad de vida.
El estudio no ha llegado a su fin y se ha extendido a otros 18 niños con una técnica que puede ser empleada en adultos.
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