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MINERAL DE POZOS, Gto.— Lo primero que pasa por la mente al ver el panorama es buscar otras que no fueran las gastadas frases de "pueblo fantasma" o "donde se detuvo el tiempo" para describir lo que uno ve al llegar a Mineral de Pozos, pues siempre es fuerte la impresión que transmite el paisaje, la historia y las viejas edificaciones junto a los nuevos pobladores que están construyendo la nueva cara de esta ciudad que hace 100 años se llamaba Ciudad Porfirio Díaz.
Nostalgia
Vivió un pasado de esplendor gracias a la minería, pero el agotamiento de las vetas hizo que hoy apenas pueda uno imaginar las calles abarrotadas con carretas, capataces, comerciantes y señoras vendiendo tamales o quesadillas a los jornaleros.
Si bien se descubrieron algunas vetas durante el período colonial, fue hasta el siglo XIX que Pozos -como le llaman los pobladores- destacó y su riqueza inundó el mercado local y nacional. La migración en busca de trabajo orientó su brújula hacia este pueblo.
En la actualidad, el turista se extraña al ver las calles vacías, incluso es poco común ver niños jugando por las calles o mercaderes vendiendo fruta.
Es un lugar común pero nunca mejor aplicado: Mineral de Pozos parece abandonado de la mano del tiempo.
También hay lujo
Pero ese aparente abandono esconde bellos secretos ¿Un viaje en pareja? Hay alojamiento en hoteles boutique, rincones íntimos y de refinado gusto que ofrecen todo lo necesario para consentirlos y hacer que las noches en el lugar sean imborrables. Bueno, los días no tienen por qué ser menos apasionantes, los rincones de Pozos dan cobijo a las emociones si se sabe buscar con detenimiento.
Por la mañana, la visita a los cascos de las minas y las fundidoras es paso obligado. Son sobrevivientes que nos narran parte de la historia de la región y el país, cuya riqueza se esfumó. Algunos de estos lugares están a unos cuantos pasos del centro del pueblo. Otros, como Santa Brígída hacen necesario el uso de un taxi, que en 10 minutos te llevan, los caminos son de terracería y el pese a que brilla el sol, el aire tiende a ser frío.
Quienes más aprecian este pueblo son los fotógrafos. Los atardeceres ofrecen una bella luz dorada. Es un maravilloso escenario para fotografía de paisaje, documentales, costumbristas o sesiones muy fashion con modelos con la ventaja de encontrar rincones a cada paso y con muy pocos curiosos –incluso ninguno- durante la sesión.
Algunas agencias europeas y estadounidenses ya tienen programados para un par de años viajes en los que realizan los catálogos
Pozos combina como pocos entretenimiento, cultura, historia y confort.
Numeros históricos
5
MIL
Habitantes llegó a tener a finales del siglo XIX
1,800
personas
viven el día de hoy en Pozos