Basado en el Rolls Royce Drophead Coupé y con toques de diseño que evocan recuerdos de los coches de 1930, el Rolls Royce Hyperion final marca cambios con respecto al modelo del que parte, fundamentalmente en los aspectos de haber eliminado los asientos traseros y haber realizado un ligero cambio de situación en la posición de conducción.
Con el objetivo de recordar a los coches anteriores a la segunda guerra mundial, pero cuidando de no dotar al nuevo modelo de unas proporciones exageradas, Pininfarina extendió el techo y recortó la parte trasera de este modelo.
Los paneles exteriores de la carrocería se hicieron de fibra de carbono, mientras que el revestimiento interior de las puertas y algunos detalles más del interior de este vehículo, están preparados en madera de la que se usa para las embarcaciones de lujo.
Otros detalles interesantes en el interior son por ejemplo, el hecho de disponer de un reloj especialmente diseñado por Girard-Perregaux, que se asienta en el salpicadero, pero que se puede quitar de este lugar, para llevarlo en un brazalete como un reloj normal.
El motor que propulsa a esta máquina es un V12 de 6.75 litros, que ya equipa el Drophead coupé y que desarrolla una potencia de 453 caballos, alcanzando los 100 km/h en tan sólo 5.6 segundos.
El coche ha sido desarrollado por la división de proyectos especiales de Pininfarina, y en concreto el diseño ha sido realizado por Roland Hall, un coleccionista de Rolls Royce.
Sin duda una auténtica joya salida de los talleres de Pininfarina al alcance de muy pocos afortunados.
Esta es la última creación del recientemente fallecido diseñador. Andrea no pudo contemplar su última creación en directo, por ello Roland Hall ha querido que su Rolls Royce sirva de homenaje a la memoria de uno de los grandes genios del diseño de todos los tiempos.
rgl