El nuevo iPhone de Apple Inc. salió a la venta el viernes en varios
puntos del mundo y muchos de los entusiastas compradores hicieron fila
durante horas para ser los primeros en llevárselo.
En la tienda central de la empresa en la Quinta Avenida de Manhattan,
centenares de personas aguardaron la hora de apertura a las 8 de la
mañana. Muchos de ellos poseían el primer iPhone y fueron a comprar el
nuevo modelo que supera al anterior con un acceso a la Internet más
acelerado y un microcircuito de navegación.
El precio fue reducido sustancialmente a 199 dólares para el modelo más barato en Estados Unidos.
Alex Carvallo, de 24 años, fue a la tienda de la Quinta Avenida al
igual que hizo hace un año para comprar el iPhone original. Vendió ese
modelo recientemente por eBay en anticipo del nuevo. Mientras tanto ha
usado otro celular que consideraba ''incómodo''.
''El iPhone es una experiencia superior'', afirmó. El teléfono le
resultó una inversión muy conveniente: compró el viejo modelo por 599
dólares y lo vendió por 570.
El nuevo teléfono salió a la venta el viernes en 22 países. En la
mayoría de ellos era el primer iPhone vendido oficialmente, aunque
varias naciones han visto un floreciente negocio en la venta de
unidades importadas de Estados Unidos.
En el mercado japonés las capacidades del iPhone resultan menos
revolucionarias, ya que durante años los usuarios han usado teléfonos
locales avanzados para búsquedas de restaurantes, correo electrónico,
descarga de música, lectura de novelas digitales y compras
electrónicas.
Los celulares japoneses más nuevos tienen dos características ausentes
en el iPhone: recepción de televisión digital y una ''billetera
electrónica'' para hacer pagos en tiendas y máquinas expendedoras
equipadas con lectores electrónicos especiales.
Pero no tienen la ingeniosa pantalla táctil del iPhone ni su aspecto
elegante. El viernes por la mañana, la fila a la entrada de Softbank
Corp. en Tokio ascendía a más de mil personas, y el modelo se agotó
pronto.
El teléfono salió primero a la venta en Nueva Zelanda, donde cientos de
personas se alinearon frente a los comercios de las principales
ciudades para comprarlo exactamente a la medianoche, equivalente a las
8 de la mañana del jueves en Nueva York.
fllq