Bill Gates, que el mes pasado se retiró del trabajo de tiempo completo
en Microsoft, fue quizá el más prominente especialista en economía
aplicada de la segunda mitad del siglo 20.
Gates y Microsoft prácticamente definieron lo que la gente piensa
sobre el comportamiento de los mercados modernos, en los que la
tecnología juega un papel central. Asimismo, Microsoft, bajo el mando
de Gates, desafió el pensamiento convencional en materia de
competencia, estrategia empresarial y hasta leyes antimonopolio.
Ahora, en los primeros años del siglo XXI, Google es la compañía que está provocando un replanteamiento de las premisas.
Microsoft fue un maestro en la práctica de los llamados "efectos de
red", el simple precepto económico de que el valor de un producto o
servicio a menudo se eleva al tiempo que más gente lo usa. No hay nada
nuevo en este concepto; fue válido para los trenes, los teléfonos y los
faxes, por ejemplo.
Microsoft, sin embargo, aplicó el poder de los efectos de red más
lucrativamente de lo que cualquier otra compañía lo había hecho antes.
La empresa atrajo a consumidores y desarrolladores de software para
que utilizaran su tecnología, es decir, los programas que controlan las
operaciones básicas de la computadora personal. Mientras más usaba la
gente el sistema operativo de Microsoft (DOS y más tarde Windows), más
desarrolladores independientes contruyeron productos para correr en
Windows, lo cual atrajo a más usuarios.
De esta forma el éxito de Microsoft creció como una bola de nieve, y
la compañía era propietaria de la tecnología esencial, haciendo más
difícil que usuarios y desarrolladores adoptaran alternativas.
Pero internet ha cambiado las reglas de la competencia en redes, en
parte debido a que los estándares del software de internet son más
abiertos que los de la industria de las computadoras personales (PC).
Esto ayuda a explicar por qué Microsoft ha tenido dificultades para
mantener el ritmo de Google en el nuevo y rico mercado de la publicidad
en búsquedas por internet.
La enorme y creciente ventaja de Google en ese negocio sugiere que
si bien algunas armas de la competencia han cambiado, las dinámicas del
mercado son similares, señalaron economistas y expertos de la
industria. En este momento, destacaron, el mercado de búsquedas en
internet parece ser del tipo "el ganador se lleva todo", o la mayor
parte.
Aparentemente, Google está ascendiendo para convertirse en la
compañía dominante en la era de internet, en gran medida como lo fue
Microsoft en la era de la PC. El estudio de los negocios en red, la
competitividad en los mercados y la ley antimonopolios está siendo
reconsiderado en un nuevo contexto, delineado por Google.
La explicación que tiene Google de su gran participación en el
mercado de búsquedas en internet (más de 60%) es simplemente que es una
máquina de aprendizaje perfectamente afinada. Sus científicos mejoran
constantemente la relevancia de los resultados de la búsqueda para los
usuarios, así como la eficiencia de su sistema de publicidad para los
anunciantes y las firmas que publican información en la red.
"La fuente de la ventaja competitiva de Google es aprender haciendo", indicó Hal R. Varian, economista en jefe de Google.
En el mercado de internet, destacó Varian, los usuarios pueden
fácilmente cambiar a otro motor de búsqueda escribiendo otra dirección
web, así que no existe un control tecnológico estricto, como pasa con
el software de PC exclusivo. En forma similar, agregó, los anunciantes
pueden cambiar en forma bastante fácil a redes rivales operadas por
Yahoo, Microsoft y otros.
Pero economistas y analistas destacaron que Google de hecho tiene
ventajas de red que representan un obstáculo formidable para sus
rivales. Los "efectos de experiencia", indicaron, de usuarios y
anunciantes familiarizados con los servicios de Google, disminuyen la
posibilidad de que cambien. Existe, por ejemplo, una industria
considerable de expertos que diseñan páginas web para que obtengan
clasificaciones más altas en los motores de búsqueda, los cuales
dirigen el tráfico de usuarios y por lo tanto los ingresos. Estos
expertos comprensiblemente concentran sus esfuerzos en el líder del
mercado, Google, en lo que representa otro efecto de red, indicaron
analistas.
Ejecutivos de Google a menudo señalan que los datos personales en
sus servicios como correo electrónico no son guardados en formatos de
documento exclusivos, como sucede con el software de PC. Al margen de
los formatos, empero, es muy improbable que una persona que tiene un
año de correos guardados en Gmail cambie a otro servicio, simplemente
por motivos prácticos, replican analistas.
Consideradas en conjunto, estas ventajas de red que disfruta Google
son importantes, coincidieron la mayoría de los analistas. "Ciertamente
tiene un efecto en cuanto a si otras compañías pueden ser amenazas
competitivas para Google", señaló Michael Katz, economista de la
Escuela de Administración Stern de la Universidad de Nueva York. "Pero
es una forma muy distinta de amarrar a la gente que la de Microsoft.
Sería mucho más fácil para la gente dejar Google".
Michael A. Cusumano, profesor de la Escuela de Administración Sloan
del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ve la diferencia en
términos de lo que denomina "efectos de red directos" y "efectos de red
indirectos". Los efectos directos, explicó, incluyen los formatos de
documento del software y estándares tecnológicos que son propiedad de
la compañía y que son incompatibles con la tecnología del rival. Los
efectos indirectos, añadió, incluyen un gran número de usuarios, la
capacidad de aprender de esos usuarios, el poder de una marca bien
conocida y la inercia del usuario.
"Para Google", indicó Cusumano, "los efectos de red indirectos son muy poderosos".
Parecería entonces que el poderío en el mercado de Google es el
equivalente económico de lo que en relaciones exteriores se denomina
"poder suave", un término acuñado por el científico político Joseph S.
Nye Jr., y que consiste en el poder de persuadir en vez de coaccionar.
(Traducción: Gregorio Narváez).
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