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Se hace de noche. Es entonces que la brisa del mar se mezcla… con
cierto olor a hierba quemada. Hay de dos, quedarse en el Adoquinado o
ir al Morro. Me atrae más la segunda opción.
Primera parada: Casa Babylon, un pequeño bar a media luz, decorado con muebles rústicos y máscaras en las paredes.
Se
puede llegar por la tarde a hojear alguno de los títulos que hay en los
libreros y en la noche a probar los mojitos. Cuentan que se hizo famoso
desde que Gael García venía a tomarse unos tragos durante el rodaje de
Y tu mamá también.
La cena en Guadua es fulminante para los sentidos. El
restaurante, en Punta Zicatela, es un palafito abierto a la orilla del
mar, con mobiliario moderno y pisos de madera. Trendy y chic son
términos bastante ridículos de por sí –y en la costa oaxaqueña aún más–
pero encajan bien dentro del concepto de Guadua.
Durante el día funciona como club de playa y en la noche el chef prepara recetas de otras latitudes con ingredientes locales.
Recomendaciones: sopa fría de jitomate, salmón sellado y mezcal de
menta. Gasto promedio para dos personas bien comidas y bebidas: mil
pesos.
De regreso al Morro, y porque los ánimos lo piden, se termina
la noche en la terraza del bar Fly. Rock, house y otros géneros suenan
atrapados entre luces de neón rojas. Mientras los bares se curan la
resaca del fin de semana, el bar Cabo Blanco los releva únicamente los
lunes.
Desvelados
Bares con estilo a la orilla del mar
II Casa Babylon. A media luz, con especialidad en los mojitos.
II Bar Fly, sobre una terraza, con pantalla gigante y amplia carta de cocteles.
IILa Choza de Viernes, en la playa de Zicatela. Música rock en vivo y camas para descansar.
II Para cenar: pizzas en el Jardín de las Delicias, en Zicatela, y cocina internacional, en Guadua.