¿Por qué Marte tiene dos caras? Según los científicos, nuevas evidencias apoyan la teoría de que un impacto cataclísmico dejó una huella indeleble en el planeta rojo, quizás la más grande en cualquier cuerpo celeste del sistema solar.
La superficie marciana tiene hoy una personalidad dividida: el hemisferio sur es escarpado y el hemisferio norte es mucho más plano.
Tres informes en la edición del jueves de la revista Nature suministran las evidencias más convincentes de que una fuerza exterior fue la responsable de tal configuración.
Según los investigadores, un asteroide o cometa sacudió un joven Marte hace unos cuatro mil millones de años, rebanando buena parte de su corteza norte y abriendo un gigantesco orificio sobre el 40% de la superficie.
Nuevos cálculos revelan que el cráter conocido como cuenca borealis mide ocho mil 530 kilómetros (cinco 300 millas) de ancho y 10 mil 620 kilómetros (seis mil 600 millas) de largo: el tamaño de Asia, Europa y Australia sumadas. Se cree que es cuatro veces mayor que el cráter Aitken en el polo sur de la Luna.
Los astrónomos se han intrigado por el paisaje marciano desde que las imágenes captadas en la década de 1970 mostraron mitades de aspecto diferente. Una sonda espacial orbital que descendió sobre la superficie marciana observó que las tierras bajas del norte tenían un promedio de 3,2 kilómetros (dos millas) menos que las tierras altas del norte, además de una corteza más fina.
Algunos científicos que no participaron en los estudios dijeron que el informe refuerza la hipótesis de un impacto colosal en Marte, aunque no descartan la otra teoría de que la roca hirviente en el interior del planeta pudo haberse expandido para formar las diferentes cortezas.
"Las probabilidades apuntan más a favor del impacto", comentó Walter Kiefer, científico del Instituto Lunar y Planetario en Houston.
La idea del impacto fue planteada por Steve Squyres, de la Universidad Cornell, y Don Wilhemls, del Instituto Geológico estadounidense en la década de 1980. "No era una idea alocada", dijo Squyres, hoy el científico principal de las sondas marcianas.
Pero hallar evidencias era difícil debido a que parte de la cuenca está cubierta de una cadena volcánica protuberante.
Para uno de los estudios, un equipo científico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y de la NASA recreó la superficie marciana antes de los volcanes utilizando informaciones sobre la gravedad y la superficie suministradas por sondas espaciales. Determinaron que la cuenca tiene forma ovalada, similar a lo que podría esperarse si un objeto espacial hubiese hecho impacto en un ángulo.
"La forma es realmente una de las principales evidencias de que probablemente se formó a causa de un gigantesco impacto", dijo el investigador Jeffrey Andrews-Hanna, del MIT.
Un segundo grupo encabezado por el Instituto de Tecnología de California desarrolló simulacros tridimensionales para determinar las condiciones que habrían formado la cuenca.
Según sus cálculos, un objeto de mil 600 kilómetros (mil millas) de ancho desplazándose a más de 21 mil kilómetros (13 mil millas) por hora _24 veces más rápido que un jet_ haría impacto en Marte a un ángulo de entre 30 y 60 grados. Esa colisión equivaldría a una explosión de 75 a 150 billones de megatones de dinamita.
En el tercer estudio, un equipo de investigadores encabezado por la Universidad de California, en Santa Cruz, halló que las ondas expansivas de tal impacto habrían perturbado la corteza del sur.
Los tres equipos creen que fue un solo impacto gigantesco y no varios pequeños debido a que no hay evidencia de otras cuencas.
jigh