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Conventos, edificios antiquísimos y asilos que en otro tiempo
estuvieron ligados a la fe en el estado de Puebla, muestran hoy el
legado arquitectónico de una entidad que invita a explorarla a pie.
Son más de 30 recintos culturales para observar, para comerse
lentamente con la mirada y rendirse ante expresiones barrocas, rococos
y coloniales. Aquí dos opciones
Museo Santa Rosa
Fue convento dominico en el siglo XVII. Sus habitaciones están
cubiertas de azulejo y su cocina encierra hervores de siglos, pues aquí
se creó el mole poblano de guajolote, la expresión culinaria más
barroca del país.
Primer museo
La fachada parece un alfeñique, es decir un dulce de azúcar que se
antoja comer a mordidas. Fue oficialmente el primer museo del estado,
construido así debido a una promesa de amor.
Ocurrió cuando un español adinerado, don Juan Ignacio Morelos, al
conocer a una joven poblana recibió la condición de un "sí, acepto", a
la edificación de una mansión semejante a un turrón de almendra.
Él cumplió y hubo mole. Ahora este espacio resguarda objetos de arte
como un carruaje utilizado por el gabinete presidencial de Porfirio
Díaz, óleos de la batalla del 5 de Mayo de 1862, un traje de china
poblana del siglo XIX, así como pinturas de arte sacro.
Se trata de un edificio con detalles de terciopelo rosa que constituye
un acercamiento vivo a lo que fueron durante el siglo XVIII, las casas
de la ciudad.