juan.rodriguez@eluniversal.com.mx
GLENORCHY, N.Z.— La industria del cine neozelandés se ha constituido en
gran entrada de divisas y como efecto colateral ha atraido a fanáticos
de sus películas, quienes cruzan oceanos para conocer los parajes de la
mítica Rivendel, donde Frodo cabalgaba en su lucha para destruir el
anillo evadiendo ejércitos, todo bajo la mirada de Arwen (Liv Tyler).
Este páraíso fílmico se encuentra en Glenorchy, en los bosques de la
isla sur del país.
El guía detiene el autobús y muestra una foto de gran tamaño donde una
colina se encuentra cubierta por los ejércitos de la película. De
pronto, deja caer la foto al suelo y tras él, el público observa la
misma colina en su estado más natural. Nunca falta quien ha visto 14
veces la película y reconoce cada detalle del paisaje.
Glenorchy es también la tierra de los arcoiris. Es increible poder
fotografiar arcos completos y no sólo uno, en dos kilómetros se pueden
hallar hasta ocho, uno tras otro. Ya de regreso en Queenstown, en la
Shotover street está la tienda donde los fans compran desde tarjetas
hasta réplicas de espadas de Frodo.
Al otro extremo, muy cerca de Auckland, se desarrolló hace mucho él
drama de una mujer pianista recién llegada de Escocia que sufrió la
crueldad de su marido. Los cinéfilos también viajan para conocer los
escenarios de "El Piano" (1993). El viaje se complementa con las
hermosas vistas de Mar de Tasmania que baña las playas de Karekare y
Piha. En ambas locaciones hay operadores que organizan tours para
visitar los lugares.