Fue un ‘pop' que se escuchó en todo el mundo. Cuatro ‘pops', de hecho.
De manera increíblemente rápida, visitantes de YouTube en todo el mundo
se convirtieron en testigos de algo que parecía un divertido fenómeno
científico. Esto es lo que vieron: cuatro granos de maíz sobre una mesa
redonda cubierta con un mantel, rodeados de cuatro teléfonos celulares
colocados también sobre la mesa y dirigidos directamente a los granos.
Cuatro jóvenes marcan a cada uno de los teléfonos y cuando éstos
comienzan a sonar los granos explotan para convertirse en palomitas de
maíz.
El estallido de los granos de maíz fue un tema de debate en blogs de
todo el mundo. Y de ahí fue retomado por presentadores de noticias por
cable en Estados Unidos. Y no resulta extraño puesto que, después de
todo, se acaban de dar a conocer evidencias científicas de los peligros
de la radiación de los teléfonos celulares.
Sin embargo, el video fue un completo engaño. Y no de jóvenes
bromistas, sino de charlatanes corporativos. Luego de subir tres videos
falsos en YouTube y de dejar que creciera el alboroto durante una
semana, la gente que maneja la empresa Cardo Systems, fabricante de
auriculares inalámbricos Bluetooth, anunció que se trataba de un
engaño, y que ellos eran los orgullosos autores de la farsa.
"Queríamos generar más alboroto en torno de Cardo Systems", comentó
Kathryn Rhodes, directora de mercadotecnia nacional en Cardo, en una
entrevista. "Nos pareció tremendamente exitoso".
¿Pero qué tipo de truco utilizaron para crear el estallido del grano de
maíz? ¿Una estufa caliente debajo del mantel? ¿Un rayo de microondas
desde arriba? "No tenemos intenciones de explicarlo", dijo Rhodes. "Lo
mantendremos como un secreto comercial".
Sin embargo, a pesar de que el video es un engaño, existe evidencia
reciente que confirma los riesgos que representa el uso prolongado de
los teléfonos celulares. Un estudio realizado por los doctores de
origen sueco, Lennart Hardell y Kjell Mild, encontró una correlación
entre el uso de teléfonos celulares y la aparición de tumores en un
costado de la cabeza, donde se coloca teléfono.
Y otro estudio realizado en 12 laboratorios europeos replicó los
descubrimientos de cambios genéticos en las células producidos por la
radiación de teléfonos celulares, que no está relacionada con el tipo
de calor que provoca la explosión de los granos de maíz.
Tales descubrimientos merecen ser noticia principal en un mundo con
más de tres mil millones de usuarios de teléfonos celulares. Pero la
triste realidad es que el engaño de las palomitas de maíz recibió mucho
más cobertura que cualquier estudio científico en la historia.
Los
riesgos son reales. Fueron descubiertos con ciencia, no con engaños. Es
por eso que resulta apremiante realizar más estudios independientes de
la industria. (Traducción: Mariana Toledo).
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