Andrés E. Martínez R. y Redacción EL UNIVERSAL.com
El Universal
Jueves 12 de junio de 2008
Los habitantes de la Ciudad de México experimentan una sensible pérdida de sus capacidades olfativas, según se desprende de una investigación realizada por la doctora Robyn Hudson y el estudiante Marco Guarneros, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo con la BBC Mundo, la doctora Hudson reveló que en un estudio, en donde se compararon las capacidades olfativas de habitantes de la ciudad de México y Tlaxcala, reveló que los pobladores presentan deficiencias en la capacidad para distinguir e identificar olores como la naranja, el café o la leche por los altos niveles de contaminación.
Mario Molina premio Nóbel de química entrevistado por misma página, señalo que; "es un problema de salud pública que hay que tomar en serio". Los resultados también revelaron otros efectos mortales de la contaminación, "mortalidad temprana, particularmente en personas con problemas cardiovasculares; problemas respiratorios, asma crónico y mayor ansiedad".
El doctor Molina dio a conocer, además, los efectos de la contaminación en los niños capitalinos, que no desarrollan por completo su capacidad pulmonar. "Tenemos niveles de ozono por arriba de la norma dos terceras partes del año, unos 244 días".
Sin olfato
La doctora Hudson por su parte, explicó que el descubrimiento del deterioro del sistema olfativo de los capitalinos se realizo utilizando dimetil disulfuro, una sustancia que está asociada a la putrefacción de alimentos. "En esa prueba, los capitalinos necesitaron concentraciones nueve veces mayores que los habitantes de Tlaxcala para detectarlo", aseguró.
Hudson realizará una nueva investigación para descubrir si los daños olfativos son irreversibles, resultados que podrían estar listos en los próximos dos o tres meses.
Finalmente, la doctora Hudson explicó los efectos fisiológicos de la contaminación en el sistema olfativo; "En el aparato olfativo hay células receptoras y de soporte, y con la contaminación las receptoras disminuyen y las de soporte aumentan, lo cual provoca que las personas requieran de olores más concentrados para detectarlos".
jigh