El doctor Gaby Badre, de la Academia Sahlgren en Gothenburg (Suecia)
señala que "el uso del móvil resulta bastante común, actualmente. Los
adolescentes sienten la presión de permanecer interconectados y
retrasan la hora de acostarse. Los móviles se empiezan a usar a edades
muy tempranas".
De este modo Badre decidió hacer un estudio dondé evaluó la conducta y
hábitos de 21 jóvenes, cuyas edades oscilaban entre los 14 y 20 años. A
todos se les pasó un cuestionario sobre sus hábitos de sueño y sus
actividades diarias
Según el análisis de estos datos, el grupo de 11 adolescentes que
realizaba más de 15 llamadas y escribía más de 15 mensajes de texto al
día, tenía más dificultadas para conciliar el sueño y presentaba más
riesgo de sufrir estrés y fatiga. "Además, los resultados del estudio
indican que podría haber relación entre el excesivo uso del teléfono y
determinados hábitos como fumar, beber alcohol y tomar estimulantes",
afirma Badre.
sacf