AMATITLÁN, Jalisco.— Visitar la hacienda San José del Refugio, casa del
Tequila Herradura, en Jalisco, te transporta a otros tiempos. Descubres
el antiguo y el nuevo proceso para la elaboración de esta bebida, en
este lugar donde dan ganas de arañar la tierra, de fundirte en este
espacio casi perfecto, en aras de conquistar un paladar, pero sin
exceso.
El inmueble data de 1825, pero desde 1860 comenzó con la elaboración
del tequila. Fue en 1870 cuando fue adquirida por la marca Herradura
que conserva el proceso artesanal.
No hay más ruido que algunos pájaros y entre la tranquilidad del campo
y la fuerza de algunos árboles amarillos, llamados lluvia dorada,
recorres paso a paso la elaboración del tequila que va desde la jima
del agave, el cocimiento, la extracción de la pulpa, la fermentación y
el envasado.
Visitas el área de fabricación pasando por los hornos de vapor a donde cuecen las piñas de agave.
Visita al museo
Conoces también la antigua destilería que data del siglo XIX en un
ambiente como de cueva, con luces amarillas y el piso de piedra en
desnivel, ya que esto permitía que el jugo del agave, al escurrir se
filtrara por un contenedor para no desperdiciar nada.
Un espacio para disfrutar lentamente. Sentirás que estás en una mina
porque el Museo del Tequila es totalmente oscuro, aunque fue adaptado
con luces que muestran como si estuviera encendido el fuego, pero en
realidad sólo es color.
Digno de presumir, los guías relatan que a estas tierras han arribado químicos de todo el mundo.
Lo que más les sorprende es saber que no se utiliza ningún aditamento
para fermentar el tequila, ya que son las propias larvas del ambiente
las que generan este proceso, por lo que el resultado es una bebida
totalmente natural.
Al término del recorrido puedes disfrutar de una comida tipo
buffet de platillos típicos mexicanos y amenizada por bailes
folclóricos, suertes charras y cantantes de música vernácula.